La experiencia nos ha demostrado que cuando el Ejecutivo discute un proyecto de ley, lo hace a espaldas de la sociedad, sin considerar lo que los ciudadanos tienen que decir.
Ahora, con poderes para legislar, nos impedirá debatir si conviene o no que el ministro de Gobierno y Justicia sea el más poderoso del país, algo que hace unos años preocupó mucho, dado que los militares no pudieron soportar estar bajo el mando de un civil, cuando ellos eran los que tenían las armas.
La teoría esgrimida en defensa del militarismo light es que ahora no existen las condiciones para un golpe de Estado y por ello no es peligroso poner a un militar al frente, por ejemplo de la Policía Nacional.
Y así, hoy no solo hay un militar al frente de esta entidad, sino que dirigen organismos clave, como el Consejo de Seguridad Nacional, el Departamento de Migración y hasta el propio Ministerio de Gobierno y Justicia.
En otras palabras, la seguridad nacional está militarizada, solo falta pues, la pantomima legal. Y parece que la conseguirán, aunque sea violando la Constitución. |