Está navegando en la edición del Viernes 21 de Diciembre del 2012. Para volver a la versión actual presione aquí.

Opinión

CORRUPCIÓN

El gran problema nacional: Franklin Castrellón

Franklin Castrellón
opinion@prensa.com

21/12/2012 - Las encuestas de opinión revelan que para los panameños los principales problemas son el costo de la vida, inseguridad y, en un lugar distante, la corrupción. Ignoran, como algunos orientadores de opinión, que esos problemas están relacionados con lo que, a mi juicio, es el mayor problema de Panamá: la corrupción. La principal víctima de la corrupción en la administración pública es el ciudadano. Según Manuel Villoria, autor de Ética pública y corrupción, curso de ética administrativa, “la corrupción existe cuando un responsable de un puesto público, con funciones y atribuciones definidas es, por medios monetarios o de otra naturaleza, inducido a traicionar sus deberes y a actuar favoreciendo a quien proporciona el beneficio y dañando al público y sus intereses”.

Arnold Heidenheimer, excatedrático de ciencias políticas de la Universidad de Washington que publicó varias obras sobre corrupción política, identifica matices de acuerdo a la percepción pública. La corrupción negra implica hechos que la sociedad condena unánimemente. La corrupción gris, hechos en que no existe consenso entre las autoridades y la moral ciudadana, existiendo cierta permeabilidad. Y la corrupción blanca, hechos condenados por la ciudadanía, pero aún así, todos la toleran. Entre los delitos más comunes figuran el enriquecimiento ilícito, apropiación de bienes públicos, manejo indebido de fondos públicos, soborno, tráfico de influencia, extorsión, favoritismo, nepotismo, abuso de poder y el ocultamiento de información.

Las prácticas bajo corrupción negra están tipificadas como delitos penales, mientras que las tipificadas como corrupción blanca están incluidas en el Código de Ética de los servidores públicos (Decreto Ejecutivo No. 246 de 15 de diciembre de 2004). De este código, la norma más violada es la de probidad: “El servidor público debe actuar con rectitud y honradez, procurando satisfacer el interés general y desechando todo provecho o ventaja personal, obtenido por sí o por interpósita persona...”.

Lamentablemente, la lucha contra la corrupción se ha limitado a las organizaciones de la sociedad civil; no es casual que hayan sido atacadas por el gobierno y sus colaboradores. Aparte de la evidente falta de voluntad política del gobierno para combatir la corrupción, el ciudadano es indiferente a este grave mal. Ignora que cuando enormes sumas de dinero van a parar a bolsillos de particulares, ello ocurre a costa de buenos servicios de salud, agua, educación, alcantarillados, etc.

Un estudio del Banco Mundial de 2007, sobre la calidad de la gobernanza en los países del mundo, estimó que cerca de un billón de dólares anuales de fondos públicos se dedican a sobornos, en lugar de destinarlos a combatir la pobreza y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Aunque organizaciones especializadas concentran esfuerzos en combatir la corrupción, el progreso ha sido muy lento. El Índice 2012 de Transparencia Internacional sobre percepción de la corrupción reveló que esta “continúa devastando a sociedades en todo el mundo”.

En Panamá, y a pesar de la promesa del actual Presidente de “combatir la corrupción, el nepotismo y el clientelismo político”, la percepción de corrupción ha alcanzado niveles comparables con los últimos años del régimen militar. Esta percepción ha sido impulsada por prácticas que la estimulan como son las contrataciones directas, y el manejo discrecional del presupuesto para favorecer el transfuguismo y el clientelismo político.

En el caso de las contrataciones directas, según TI una de las principales fuentes de corrupción, el actual gobierno otorgó contratos hasta agosto pasado por $894 millones, muchos acusados de sobrecostos. El mayor de estos contratos ha sido el del ensanche a seis carriles de la vía Domingo Díaz, obra de 12 kilómetros que se ejecuta a un costo de $237 millones; el costo de $19.8 millones por kilómetro fue cuestionado por la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (La Prensa, 7 de noviembre de 2012).

Desde mi perspectiva, incluso el alto costo de la vida obedece a prácticas corruptas en la comercialización de alimentos. La corrupción se impone cuando los alimentos llegan al consumidor con un costo hasta cinco veces mayor que en los centros de producción. El intermediario se queda con la tajada del león, mientras que el productor –que hace gran parte del trabajo y asume riesgos– recibe una bicoca. El Gobierno que, responsablemente, debería intervenir para eliminar estas distorsiones del mercado y dar un trato justo a productores y consumidores, prefiere no hacerlo para no afectar los intereses de los intermediarios. Al bien común se anteponen la codicia y las relaciones del poder político y el poder económico.

En materia de lucha contra la corrupción este podría calificarse como el “quinquenio perdido”. Las propuestas que ofreció el “Plan de gobierno por el cambio” en el capítulo “Lucha contra la corrupción”, solo sirvieron para darnos una falsa esperanza a quienes vemos este como el mayor problema nacional. La vía para corregir esta peligrosa tendencia hacia la corrupción institucional está en reconstruir el estado de derecho, dotándolo de una nueva Constitución que establezca una genuina separación de poderes y un sistema educativo que ponga énfasis en la educación cívica. Para ello será necesario elegir en 2014 a ciudadanos honestos, capaces y comprometidos. Confío en que esos patriotas surgirán, pese al oscurantismo en que ha pretendido sumirnos el actual gobierno.


watchman
Hace 1 ao

nuestros politicos no actuan con rectitud y honradez y solamente buscan su progreso personal.Politicos corruptos engañan al pueblo con promesas que no cumplen. Utilizan los recursos del estado para su bienestar politico y buscar votos con la entrega de comida y enseres con los cuales compran la conciencia de los menos pudientes de nuestra sociedad. Esa no es la funcion de un legislador, es hacer formular y hacer que se cumplan las leyes. Tenemos una chusma por politicos.

Casas Viejas
Hace 1 ao

excelente. lo tiene usted muy claro. el problema de fondo es el avanzado estado del cáncer que sufre el país: el cáncer martinelli. el futuro se ve sumamente oscuro, los precedentes que ha establecido martinelli son mortales.

Amigo
Hace 1 ao

clarito como el agua de la tinaja, muy bueno.

-KAJOL
Hace 1 ao

cierto, si fueran funcionarios honestos las cosas marcharían mejor, todo sería más transparentes, calidad de vida para los panameños, asó solo siguen robándonos en vez de invertir los dineros de todos en mejor educación, salud, en vías, en protección.

Tenista
Hace 1 ao

No hay gobiernos corruptos, hay sociedades corruptas.

reneduardoc13354
Hace 1 ao

Coincido con las conclusiones del columnista. Estoy seguro que las mega obras que urgen en la nación, serán las que doten al sistema educativo de una plataforma sólida que ofrezca a los ciudadanos de un sólido y moderno contexto informativo y de formación integral para que cualquiera pueda aportar más y mejor al desarrollo, con un sentido ético. No será por mero moralismo, tanto como por supervivencia.
Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

EDICIONES ANTERIORES