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Opinión

POLÍTICAS PÚBLICAS

Poder absoluto y corrupción: Franklin Castrellón

Franklin Castrellón
opinion@prensa.com

08/05/2013 - El político inglés John Dalberg-Acton –conocido como Lord Acton– hizo famosa la frase: “El poder tiende a corromper; el poder absoluto corrompe absolutamente”. Hace poco, Rubén Blades expresó una que ya ocupa espacio en internet: “El poder no corrompe; el poder desenmascara”. Ambas frases reflejan lo que ocurre cuando individuos sin escrúpulos llegan al poder para servirse de él.

En el siglo pasado abundaron gobiernos totalitarios, definidos así los regímenes cuyos gobernantes acumulan todo el poder del Estado. Solo para mencionar algunos, en Europa son famosos los de Adolfo Hitler, en Alemania, y Benito Mussolini, en Italia; y en Latinoamérica los de Rafael L. Trujillo, en República Dominicana; Anastasio Somoza, en Nicaragua; Fidel Castro, en Cuba, y Manuel A. Noriega, en Panamá.

En el siglo XXI, esa práctica que propicia tanto la violación a los derechos humanos como la corrupción, mantiene vigencia en gobiernos elegidos por la vía democrática. En Sudamérica tenemos varios ejemplos, siendo el de Venezuela el más notorio. Salvo por la diferencia ideológica, existen similitudes en la forma como los presidentes de Venezuela y Panamá llegaron a la presidencia y lograron alcanzar el poder absoluto; igual ocurre con la percepción de corrupción que ambos han proyectado.

En el ensayo Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chávez, publicado en 2006 por el activista anticorrupción Gustavo Coronel, el autor afirma que: “Si bien Chávez ganó elecciones transparentes a fines de 1998, meses después procedió a desmantelar las principales instituciones democráticas del país, con la complicidad de la mayoría de los miembros de la Corte Suprema de Justicia”. La lucha contra la corrupción fue una de las principales promesas de Chávez y, según Coronel, “probablemente la más decisiva para su triunfo”. Hoy día, el chavismo controla los poderes del Estado, incluyendo el Consejo Nacional Electoral, que acaba de presidir unas cuestionadas elecciones presidenciales.

En campaña, Ricardo Martinelli afirmó que el Ejecutivo tiene excesivo poder y que, “de continuar esto, vamos a tener un serio problema de gobernabilidad”; al elaborar subrayaba: “aquí hemos visto que presidentes se meten en todos los órganos e influyen en todas las elecciones de magistrados o de la Asamblea Legislativa”. También censuró que el Presidente sea quien designe al Contralor de la República y, en discurso que agradó a las mayorías, prometió combatir la corrupción y a los corruptos.

Pero al asumir el cargo, lo primero que hizo fue iniciar un proceso dirigido a controlar todos los estamentos del poder. La primera de sus promesas fallidas fue la designación como contralora de la exjefa de auditoría de su empresa Importadora Ricamar. Luego inició el proceso de control del sistema de justicia, al promover la remoción de la procuradora Ana Matilde Gómez y designar a cinco de los nueve magistrados de la Corte Suprema de Justicia, ignorando las recomendaciones de la Comisión de Estado por la Justicia.

Después impulsó la migración de diputados, alcaldes y representantes de oposición a partidos del gobierno, usando para ello partidas del antiguo Fondo de Inversión Social (FIS), hoy Programa de Ayuda Nacional (PAN).

Y como para enviar un mensaje sobre lo que venía, recibió con honores en Cambio Democrático a algunos alcaldes que enfrentaban cargos por corrupción. En el proceso sus casos fueron desestimados o pasaron al olvido. De las acciones para lograr el control absoluto del poder no escapó la Fiscalía Electoral, que fue entregada a un exmiembro de CD. A fines de 2012 se produjo la primera incursión oficialista en el Tribunal Electoral con la designación de un magistrado que abanicaba la reelección presidencial. Y los magistrados independientes han estado sometidos a ataques sistemáticos desde los medios controlados por el gobierno.

Este escenario ha creado condiciones propicias no solo para la corrupción sino para el abuso del poder. En la primera categoría figuran casos tan evidentes como la compra a sobreprecios de productos regalados por diputados y el traslado a circuitos en otras provincias de partidas asignadas a ellos, casos que no han merecido la atención de la Contraloría; la Fiscalía Electoral tampoco ha prestado atención al uso de fondos públicos con fines proselitistas por algunos funcionarios.

En acto de supremo cinismo, la Asamblea aprobó en 2012 la Ley No. 55 que establece que si en tres meses y 10 días no se concluye una investigación contra un diputado o miembro del Parlacen, se extinguirá la acción penal. Y en acto que ya no sorprende, la mayoría gobiernista aprovechó un proyecto que modificaba el procedimiento de extradición para incorporarle un artículo que reduce el plazo para la prescripción de los delitos de corrupción. El proyecto –toda una confesión– fue aprobado a fines de abril pasado.

En su ensayo sobre Gobernabilidad, corrupción y desarrollo, Miguel Schloss, de Transparencia Internacional, afirma que la corrupción prolifera cuando falta voluntad política para combatirla, transparencia y participación ciudadana, rigen poderes discrecionales, la justicia es frágil, el servicio civil es burocrático y la educación es deficiente. En el caso panameño, resulta obvio que se reúnen todos esos elementos, agravados por la concentración del poder.


Franklin Castrellón
Hace 11 mess

Tal vez Usuario tenga en parte razón, pero no hay comparación entre Torrijos y Noriega. Aquel se comprometió a democratizar el país y lo estaba haciendo cuando lo mataron; además, negoció los Tratados del Canal y logró la salida de los militares americanos de Panamá. Noriega detuvo el proceso democratizador, violó los derechos humanos y estableció un estado criminal.

john powers
Hace 11 mess

aun asi no te arrepientas de no haber elaborado mas al respecto ,es un excelente articulo, franklin.

Usuario001276
Hace 11 mess

Yo he observado durante mucho tiempo que en este Pais se nombra mucho al feo de noriega como el mas corrupto y desgraciado,y que Paso con el Dictador de Torrijos que era un Angel y no hizo nada malo, se tomo el poder corrompio las leyes a todos los funcionarios e hizo ricos a sus acolicos, por esta razon es que nuestro pais no tiene historia creible,los historiadores de mi pais no sirven para m........ Yo lo aseguro,cuando lees historia cada cual inventa lo suyo

Casas Viejas
Hace 11 mess

de un palo de mango lo natural es esperar mangos. de los panameños, yo me atrevería a decir que es natural esperar un presidente como martinelli... o peor. lamentablemente.

Uther Pendragon
Hace 11 mess

y no podía faltar el ataque gratuito a la revolución bolivariana... venezuela ya encontró su camino, deberíamos imitarla en vez de atacarla...

Fer
Hace 11 mess

la robolucion que dilapida los billones del petroleo, la que exporta el dinero del pueblo a los socialistas moribundos o la que ha sumido al pais en violencia y corrupcion? debemos imitarla implantando cancer testicular en todos los diputados y ministros corruptos, para que se pudran como el comandante, poco a poco y que se vaya al infierno lentamente.

Uther Pendragon
Hace 11 mess

otro perro que ladra...

Forrest Gump
Hace 11 mess

Clarito como el agua.

MErroz
Hace 11 mess

Es un error, en mi opinion, asignarle culpabilidad a "Individuos sin escrúpulos". En todas partes del mundo existe parecida proporción de sin escrúpulos. Muchos de estos gravitan hacia la política. Un factor importante entre países con justicia o sin ella es que las constituciones de los anteriores limitan el poder de los políticos (ej. No son quien nombra a casi nadie) y la de los otros les conceden todo poder (nombra hasta al barrendero).

Uther Pendragon
Hace 11 mess

exacto. la raíz del problema está en las constituciones políticas, que como señalaba aristóteles, pueden dividirsse en puras y corrompidas. y la de panamá es de las más corruptas...
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