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Opinión

ESTADO DE ZOZOBRA

Sumas que restan: Berna Calvit

Berna Calvit

En el plegable Temas de nuestra América (marzo 2011 Ediciones Formato 16), el escritor Pedro Rivera reproduce el editorial “Test sobre la conducta social del panameño”, que escribió en 1984. De la misma publicación, muy a propósito para este artículo, este pensamiento de Martí, de quien no debería ser necesario más que citar su nombre para hacernos recordar su grandeza: “La política es bella, aunque parezca fea por lo que se le entra del interés inevitable; y su beldad está en la fatiga difícil y dolorosa de los hombres de virtud por tener la república a salvo de los que negocian con la santidad de sus oficios”.

Para llegar al punto donde Rivera define nuestros matices omito varias líneas del autor sobre las circunstancias de aquel momento (1984). Dijo Rivera, y concuerdo con él, en que “están los panameños que se queman las pestañas, se organizan y tratan de contribuir al desarrollo, la independencia política, económica y cultural; los que piensan que todo es malo y se tiene que arreglar a las malas; los que piensan que nada se puede hacer porque todo está mal; los que piensan que no importa lo malo mientras haya trabajo, “bille”, créditos (y guaro y chinguia, agrego yo); los que dicen que no saben si lo que hay es bueno o malo, o que no les interesa porque no son políticos. Y están los que piensan que todo está bien. Al final, pregunta Rivera: “¿En qué grupo te incluirías después de un examen de conciencia?”.

Todo lo que acontece como resultado del manejo político de los gobiernos afecta directamente al pueblo sin importar los matices; afecta el bolsillo, la conciencia, la tranquilidad, el futuro de los hijos. Somos los “paganini” inmediatos de los yerros, y no muchas veces nos alcanzan los beneficios que nos corresponden. Así ha sido siempre, y así sigue siendo.

No obstante, el estado de zozobra en que nos tiene el actual gobierno por su conducta errática y autoritaria, ha creado un ambiente crispado, de sobresaltos, de decepción y hasta de temor, que creíamos superados una vez el país, en 1990, retomó el curso de la democracia, no perfecta pero encaminándose aceptablemente. Se resiente el abuso del poder; las intromisiones en órganos del Estado que se suponen ajenos a la presión del Ejecutivo; los escándalos actuales que le restan al Gobierno autoridad moral para escarbar los del pasado reciente.

La última encuesta de Dichter & Neira refleja la pérdida aguda del favor ciudadano, hasta del de los que creyeron en las promesas que hizo y sigue haciendo el Presidente. Para responder por los resultados del nocaut encuestador, el Presidente usó lenguaje de riña callejera; dijo que recibió “andanada de palo, plomo, puño y patá” que lo hizo sentirse como Rocky (Sylvester Stallone). ¿Estará el presidente Ricardo Martinelli sobreestimando su mano? preguntó, antes de la encuesta el sociólogo Marco A. Gandásegui, hijo. Creo que la encuesta responde la pregunta.

El pueblo suma, no olvida. Suma el primer gran error del actual gobierno: imponer la fatídica “ley chorizo” que tanta tragedia causó; después, los cinco menores encerrados en una celda del Centro de Cumplimiento, que murieron quemados por el abuso policiaco; el “regalo” del valioso lote en Punta Paitilla que fue a dar, se dice, a manos de amigos de Palacio; insistir en la inconstitucional segunda vuelta electoral; el equivocado manejo de la contaminación de la bacteria KPC en la Caja de Seguro Social; la indefensión ciudadana ante el crimen; el desprecio del valor histórico del Casco Antiguo para favorecer la prolongación de la cinta costera.

Suma, y mucho, que la Asamblea torpedea la autoridad del Tribunal Electoral y las propuestas de la Comisión Nacional de Reformas Electorales. Que con torpeza de principiante y el servicio de diputados genuflexos, intentan deshacerse del alcalde Bosco Vallarino, cuya doble nacionalidad resolvieron favorablemente los que hoy quieren defenestrarlo. Y en la columna de costosos errores, el torpe escenario montado para deshacerse del canciller Varela; y otro, que están lamentando, que en un mal cálculo, perdieron a Alberto Vallarino, ministro de Economía y Finanzas.

El Gobierno se comporta como si no hubiera barranco para atajarlo. El país hierve en protestas aisladas de los que se sienten postergados o engañados. Con tibieza, como pisando huevos o evitando represalias, la empresa privada manda mensajes a Palacio. El Gobierno debería prestar atención a que el descontento ha empezado a cohesionarse en grupos de “emberracados” (que ahora son más) que parecen estar poniéndose de acuerdo para hacer frente común contra la corrupción, el autoritarismo, la demagogia. Panamá se ubica entre los 50 mejor calificados como país competitivo, categoría lograda con las políticas financieras fijadas por este, y gobiernos anteriores. Los malos políticos juegan con fuego al poner en peligro la estabilidad social.

Así nacen los inevitables estallidos sociales cuando el pueblo dice ¡basta!; bien lo saben, entre otros, Egipto, Marruecos, Libia. Sería lamentable que el presidente Martinelli, con las buenas intenciones que dice tener, no asumiera la política cuya beldad, dice Martí, reside en la tarea “difícil y dolorosa de los hombres de virtud por tener la república a salvo de los que negocian con la santidad de sus oficios”. Finalmente, ante estos hechos, ¿en qué grupo de panameños, de los que describe Rivera, se ubica usted?


Panameña
Hace 8 mess

Pésimos los resultados para Mentirelli y su gobierno en la última encuesta de Dichter y Neira. La peor caída en la historia de esas encuestas, como lo reconoció Neira. Y eso que DyN siempre había puesto a Mentirelli y su gobierno por encima de los resultados de otros encuestadores; con los otros, cuando los publiquen, sin duda les irá peor.

azucena fillo haro
Hace 8 mess

Berna, creo que faltó un grupo importante. Los que piensan que vamos muy mal pero debemos participar como ciudadanos en protestas al mejor estilo panameño. Pacíficamente, haciendo sentir nuestra voz de inconformidad para decirle a todos los políticos que llevan las de perder por el sendero que trillan. El panameño es pacífico por naturaleza, alegre pero no se subestime su capacidad de lucha. La demostramos cuando levantamos nuestras voces para exigir nuestros derechos ciudadanos en una batalla desigual contra la dictadura. No se llamen a engaño todos aquéllos que ejercen el poder político hoy porque mañana no estarán y tendrán que responder por sus actos indebidos.

Gabbs
Hace 8 mess

St tenista, no se si ha leido noticias int,ernacionales, pero Estallidos sociales" ocurrieron y siguen ocurriendoen gran parte de medio oriente y en Europa...no son cuentos, está pasando.

Tenista
Hace 8 mess

Y dale con los "estallidos sociales". Ya cansan estos profetas del desastre.
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