Recibí una invitación de la cacica Silvia Carrera para participar en un acto en San Cristóbal, ubicado en las montañas de la comarca Ngäbe Buglé. Asistí con mi amigo y compañero del exilio, Alvin Weeden, quien también estaba invitado al acto. Se celebraba el Día Interamericano del Indígena. Bernardo Jiménez, nuestro embajador en Bolivia, había traído como invitados a varios indígenas que ocupan puestos importantes en la estructura de gobierno de Evo Morales, presidente de Bolivia; asistió también el embajador de Bolivia en Panamá. Los discursos de los bolivianos fueron interesantísimos. El presidente Juan Carlos Varela y el viceministro del Ministerio de Vivienda, también honraron el acto con su presencia.
Se inició la sesión, con un hermoso despliegue de arte y cultura ngäbe por parte de los niños y jóvenes de la escuela. Escuchamos discursos por parte de caciques regionales, locales y representantes de corregimiento de la comarca, quienes le agradecieron al presidente el cumplimiento de sus compromisos, que incluyen la nueva carretera a San Cristóbal que está en plena construcción y forma parte de la inversión de más de 350 millones de dólares en obras públicas –nunca antes vista– en la comarca. Escuchamos a un maestro jubilado de muy avanzada edad, quien veía y le hablaba a un presidente, por primera vez en su ya larga vida.
Entre todos los discursos de los invitados bolivianos, hubo uno particularmente efectivo e inspirador. Decía –entre muchas cosas–“en Bolivia votamos históricamente con la derecha y nos fue mal; votamos por la izquierda y nos fue mal. Decidimos, entonces, votar por un indígena sin educación formal, pero conocedor de los sentimientos y cultura de nuestro país... y nos ha ido bastante bien”. Fue la primera vez que un hombre –sin coalición de partidos– lograba el 53% de la votación. Reconoció la importancia de los pueblos indígenas, nombró un gobierno indígena. El programa de gobierno nace de una declaración sencilla: “Queremos vivir bien”, no solo los indígenas, sino todos los bolivianos, “y se está cumpliendo económica, social y culturalmente”.
Habló la cacica e hizo un recorrido de los logros de su gestión, como independiente, no partidaria. Habló Bernardo, y reafirmó lo importante que era la unidad para lograr el anhelado progreso de la comarca.
Luego se hicieron reconocimientos y se entregaron placas a muchos invitados presentes, entre los cuales estábamos Alvin y quien escribe, por nuestra colaboración con la comarca.
Finalmente, tomó la palabra el presidente Varela y repasó toda la larga lista de inversiones que su gobierno está llevando a cabo en la comarca, que muestran su clara vocación social y la importancia que le da a los panameños originarios, en especial los ngäbe buglé. En forma enérgica, pidió que los indígenas aprovecharan la inversión en obras para lograr trabajos, y que los dineros invertidos se queden en la comarca. Que siembren, que formen tiendas, que hagan ganadería y se integren a la economía en actividades propias, sostenibles, haciendo uso de las facilidades técnicas que ofrecen entidades del Estado.
Terminó informando que –fiel a su compromiso de diálogo y no confrontación– existía ya un documento de acuerdo para resolver el conflicto heredado en Barro Blanco, que consideraba histórico por varias razones:
1. Se le quitaba la operación a Genisa y se ponía el 100% de sus acciones en un fideicomiso en el Banco Nacional, para ir pagando sus compromisos con bancos europeos y, al final, recobrar su inversión. La operación estaría en manos de otra entidad profesional; en conclusión, se le quita a Genisa sin costo inmediato para el Estado.
2. El 15% de la facturación bruta irá a un fideicomiso manejado con las autoridades de la comarca para inversiones en la comarca. Mi conclusión: Esto es lo más importante, ya que establece una histórica participación –menos amplia de lo que yo preferiría– pero participación, al fin. Será el inicio de un nuevo modelo participativo de gestión para las comarcas. Toca ahora a las autoridades electas de la comarca aprobar e ir armando su futuro, aprovechando para aprender de los indígenas canadienses ya expertos en negocios comarcales.
¡Día completo de rica experiencia y aprendizaje!