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Cultura

‘Pinochet atesoró biblioteca privada más importante de Latinoamérica’

REUTERS/Archivo
Augusto Pinochet fue un bibliófilo, un coleccionista al que le hacían exposiciones privadas de libros.

07/05/2013 - SANTIAGO, Chile. (DPA). - El general chileno Augusto Pinochet atesoró durante su gobierno de facto (1973-1990) la biblioteca privada más importante de América latina con 55 mil libros, varios de ellos impresos en la Colonia, dijo a DPA el periodista Juan Cristóbal Peña.

"Curiosamente, debió tener la mejor colección de marxismo de Chile", agregó el profesional, quien esta semana publicó La secreta vida literaria de Augusto Pinochet con Random House Mondadori.

Peña, cuya casa fue asaltada en diciembre por desconocidos junto a la de otros dos periodistas que investigaban la dictadura, agregó que el valor de la bibilioteca supera con creces los cuatro millones de dólares, según peritajes judiciales.

"Pinochet fue un bibliófilo, un coleccionista al que le hacían exposiciones privadas de libros en el palacio presidencial de La Moneda", detalló.

La tesis del impreso, que exigió cinco años de investigación, es que la afición del general por libros, cartas y mapas surgió de "un complejo de inferioridad intelectual", que además también derivó en asesinatos.

Para Peña el más elocuente es el homicidio en 1974 en Buenos Aires del antecesor de Pinochet en la comandancia del Ejército, el general Carlos Prats, opositor al golpe de Estado de 1973. 

"Ese fue un crimen político y pasional", aseveró Peña. A su juicio, Pinochet no toleró el mayor respeto intelectual de la tropa hacia su antiguo jefe, temiendo además que encabezara la resistencia.

Durante años, los servicios secretos buscaron las memorias que Prats escribió antes de morir y que fueron publicadas en 1985.

Peña, autor de libros también sobre el marxista Frente Patriótico Manuel Rodríguez, recordó a DPA que Pinochet jamás fue un soldado destacado y que combatió "a quienes le hacían sombra". "Su carrera militar fue una guerra, plagada de dificultades", sintetizó.

De hecho, el general fallecido en 2006 debió postular tres veces a la Escuela Militar y egresó con la undécima antigüedad de la Academia de Guerra, entre 14 alumnos.

Curiosamente las mayores influencias formativas e intelectuales de Pinochet fueron dispares, añadió Peña.

El dictador recogió en su ascenso el influjo del general Ramón Cañas, impulsor de la geopolítica en Chile y de la estrategia de colonización antártica, además de fungir como ayudante del general Gregorio Rodríguez, de pasado anarquista.

"Su libro preferido por otra parte era El arte de la guerra' de Sun Tzu", un texto sobre estrategia que recomienda sobre todo la simulación. "Parecer quieto cuando se avanza", explicó Peña.

Para el periodista, Pinochet siguió al pie de la letra los consejos del estratega y filósofo de los Reinos Combatientes en China, época que se extendió entre los años 476 y 221 antes de Cristo.

"Creo que a Pinochet se le ha subvalorado, pues fue capaz de incorporar muchas cosas que le enseñaron", sostuvo Peña.

En este punto, Peña observó una ambigüedad. Por un lado, Pinochet mostró alardes intelectuales escribiendo libros, finalmente llenos de plagios, pero por otro ocultó su gigantesca biblioteca.

"Ese era un lugar secreto, al que muy pocos podían acceder", explicó Peña. Los libros, comprados con fondos públicos mal habidos, constituyeron un negocio colosal para los comerciantes.

"Casi no hubo librero en Chile que no tuviera tratos con Pinochet", reveló. La biblioteca, la mitad de la cual Pinochet donó al Ejército en 1989, fue mínimamente inventariada por la Justicia, durante las investigaciones por la fortuna de la familia Pinochet.

"La biblioteca quedó embargada, pero permaneció en las propiedades de la familia Pinochet. Hoy existen versiones de que los libros de Pinochet, sin vigilancia sobre ellos, comenzaron a circular en ferias y librerías como objetos de colección", dijo Peña.

"¿Cómo los reconocen? Pinochet timbraba sus libros con la imagen de una mujer alada desnuda, debajo de la cual estaba su nombre", concluyó.

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

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