Tanto las personas como los animales nacen con dos ojos que son espejos el uno del otro. Estos son exactamente iguales, con excepción del hemisferio facial que ocupan. Sin embargo, en raras ocasiones un ojo es de un color y el otro es de otro. Esta rareza se conoce como heterocromía.
El oftalmólogo Javier Crespo explica que esto es algo “puramente estético. La persona nace con los ojos de distintos colores, pero esto no guarda ningún verdadero efecto sobre su vida”.
Las causas más comunes de la heterocromía, sin embargo, son los golpes e infecciones, indica el también oftalmólogo Augusto Arosemena.
También sucede que las gotas que se usan para tratar la glaucoma (condiciones que hacen daño al nervio óptico) destiñen el ojo, causando heterocromía.
Otra causa de esta irregularidad es el síndrome de Waardenburg, dolencia hereditaria caracterizada por la pérdida de la audición y cambios de coloración en el cabello y la piel.
Aunque no es común, hay quienes para eliminar la imperfección deciden usar lentes de contacto, explica Crespo. Otros se hacen una cirugía en la que se coloca un iris artificial. Este procedimiento, explica, no es recomendable puesto que tiene “muchas complicaciones”.