El saldo de la deuda total del país cerró en 49,769 millones de dólares al 31 de marzo, según la Dirección de Financiamiento Público del Ministerio de Economía y Finanzas. Aunque la cifra disminuyó un 0.08% (cerca de 32 millones de dólares) respecto a febrero, si se compara el saldo con las cifras del primer trimestre del año pasado, se observa un aumento de 3,871 millones de dólares.
En marzo se pagaron 56.1 millones de dólares a organismos bilaterales y a la banca comercial en concepto de desembolsos de capital, y otros 318 millones de dólares en intereses. También se cancelaron 69.7 millones de dólares correspondientes a Letras del Tesoro.
Por el lado de los ingresos, se reportó la entrada a las arcas del Estado de 30 millones de dólares, provenientes de préstamos suscritos con el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), destinados al Programa Nacional de Inversiones para la Infraestructura de la Red Vial, al Proyecto de Gestión de Aguas Residuales para Burunga y Arraiján Cabecera, y al Saneamiento de la Ciudad y Bahía de Panamá. También se recibieron 28.6 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), asignados al Programa de Mejora a la Gestión Operativa del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) en el Área Metropolitana de Panamá, entre otros.
Entre el 1 de julio de 2019, cuando comenzó el mandato del presidente Laurentino Cortizo, y el 31 de marzo de 2024, el saldo total de la deuda panameña se ha elevado en 21,184 millones de dólares.

En el presupuesto de 2024 se ha proyectado pagar 5,657 millones de dólares en deuda, lo que constituye el 18% del presupuesto general, que asciende a 30,690 millones de dólares, reflejando el peso que tiene la deuda sobre las finanzas del Estado.
Recientemente, la calificadora Moody’s anunció que el próximo gobierno panameño enfrentará restricciones fiscales por el deterioro de los indicadores de asequibilidad de la deuda en relación con sus pares, en un contexto de tasas de interés altas y creciente rigidez del gasto. La pérdida del grado de inversión para la agencia Fitch, que rebajó la calificación del país, puede traducirse en un incremento en los intereses que los inversionistas pedirán para adquirir deuda panameña.
Un mes antes de que Fitch retirara el grado de inversión, Panamá emitió, el 22 de febrero, bonos con vencimiento en los años 2031, 2038 y 2057 por un total de 3,100 millones de dólares, con tasas de interés entre el 7% y el 8%. El Ministerio de Economía y Finanzas dijo que esta operación formaba parte de la estrategia de financiamiento planeada por el gobierno para cubrir el presupuesto de este año.
Manejo y más financiamiento
Para el economista Felipe Chapman, la deuda ha crecido demasiado, lo cual resulta excesivamente costoso para el Estado. “Tuvo sentido usar deuda ante la dramática contracción económica por la pandemia, pero debió detenerse tan pronto como la economía empezó a crecer y a mostrar señales claras de recuperación”, indicó.
Por su parte, Temístocles Rosas, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), opina que la deuda del país creció más de lo necesario. “Este aumento se ha dado porque la deuda se ha utilizado para el pago de gastos corrientes y no se ha generado suficiente ahorro corriente. El monto reportado a marzo de 2024 es una carga que tendremos que afrontar en los próximos años, ya que el peso de la deuda dentro del presupuesto fiscal es sumamente alto”, comentó.
Rosas agrega que todavía falta por conocer el monto de la deuda interna que se tiene con proveedores y contratistas, la cual puede oscilar en 1,700 millones de dólares, así como la deuda con el Fondo de Ahorro de Panamá (FAP).
Adicionalmente, este mes se emitieron Letras del Tesoro por 630 millones de dólares para cancelar la deuda que mantenía el Estado con bancos locales en concepto de intereses preferenciales no pagados correspondientes al año pasado, así como para cancelar incentivos fiscales por restauraciones fiscales en el Casco Antiguo.
En cuanto al financiamiento externo, Fitch opina que las posibilidades de que Panamá pueda satisfacer sus necesidades de financiamiento relativamente elevadas dependerán en gran medida de los mercados de bonos externos y de organismos multilaterales, dado que el mercado local es relativamente poco profundo y representó solo el 9% del endeudamiento neto en los últimos cinco años. “Panamá experimentó una fuerte demanda por una reciente emisión de 3,100 millones de dólares, pero a costos mucho más altos, lo que pone de relieve una vulnerabilidad ante cambios adversos en la confianza de los inversores”, señaló Fitch.
Chapman destaca que quien sea electo como presidente y los diputados tienen la obligación fiduciaria de atender la situación fiscal con altísima prioridad y responsabilidad. “Esto conlleva tomar decisiones duras e impopulares, pero gobernar con seriedad puede ganar confianza y respeto, dentro y fuera del país”, añadió. Mientras tanto, Rosas considera que el próximo gobierno deberá tener un manejo racional de las finanzas públicas y priorizar el gasto para cumplir con sus planes.
Lo cierto es que el manejo responsable de la deuda durante el próximo quinquenio será clave para optimizar el crecimiento del país, que, según proyecciones del Fondo Monetario Internacional, será del 2.5% en 2024, alcanzando un 4% en 2029.
Fitch estima que la deuda bruta del gobierno general retomará una trayectoria ascendente en 2024 a medida que el crecimiento se desacelere y el déficit fiscal se amplíe, llegando al 60.7% del PIB. Para la calificadora de riesgo, podrían surgir riesgos adicionales si el endeudamiento adicional fuera necesario para saldar atrasos con el sector privado, como constructoras, o si un rescate del Sistema Exclusivo de Beneficio Definido de la Caja del Seguro Social dependiera del endeudamiento, en caso de confirmarse el fin de las reservas, tal como advirtió la Organización Mundial del Trabajo en septiembre de 2022.