Las grandes economías europeas apelan al músculo de sus sistemas financieros para apaciguar los ánimos de los inversores tras la crisis del Credit Suisse, que será absorbido por el UBS, con el aval del Gobierno suizo, tras verse afectado por la quiebra del estadounidense Silicon Valley Bank.
De hecho, aunque la incertidumbre tiñe de rojo el parqué de Zúrich, con los títulos de Credit Suisse desplomándose en torno a un 60%, las bolsas del Viejo Continente han reaccionado cambiando el signo de la apertura, como se ha visto en el IBEX 35, que a mediodía avanzaba un 0.52 %.
En las últimas horas -y, en especial, durante la mañana- no han faltado los estímulos de gobiernos e instituciones que han valorado el acuerdo por el que el UBS pagará únicamente en acciones el equivalente a n poco mas de $3,000 millones para quedarse con Credit Suisse.
En concreto, las acciones de Credit Suisse, considerado hasta ayer el segundo establecimiento bancario más importante de Suiza y que se convertirá en una filial de UBS, fueron valoradas en 0,76 francos suizos, un 40 % de su precio de cierre del pasado viernes.
El Banco Central Europeo (BCE), la Autoridad Bancaria Europea (EBA) y la Junta Única de Resolución (JUR) han elogiado el “amplio conjunto de acciones” tomadas por las autoridades suizas para “asegurar la estabilidad financiera”, y han resaltado que el sector bancario europeo “es resiliente, con robustos niveles de capital y liquidez”.
Un mensaje que ha recibido con agrado el Gobierno español, que ha apelado a la prudencia en sus declaraciones, así como a la “cautela” y la “confianza” en la banca del país.

Una de las citas más esperadas de ayer lunes es la intervención de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en un diálogo con la comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo, al que permanecerá atento el mercado en busca de referencias a la crisis.
El acuerdo también ha sido acogido con “beneplácito” por el Banco de Inglaterra, que ha insistido en que el sistema bancario del Reino Unido “está bien capitalizado y financiado”.
En tono similar, el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, ha reiterado que las entidades financieras francesas no están en la misma situación que el Credit Suisse.
“Sabíamos desde hace años que Credit Suisse era un banco con problemas, que perdía dinero, que había asumido una serie de riesgos. Era un banco inmerso incluso en una serie de escándalos, de reputación”, ha recalcado a un medio nacional.
En la misma línea se ha expresado el ministro francés de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, que se ha felicitado del “buen acuerdo” conseguido por el Gobierno suizo, y ha asegurado que seguirán con mucha atención las consecuencias.
Además, ha subrayado que las reglas de Basilea III que se han impuesto a las grandes entidades europeas tras la última crisis financiera “son las más estrictas del mundo”.
Tranquilo con la operación se ha mostrado el Banco Nacional Saudí (SNB), el mayor accionista de Credit Suisse, que ha afirmado que su crecimiento en 2023 no se verá afectado por la adquisición de la entidad por parte de UBS.
A tenor de sus cálculos, el cambio del valor de esa inversión “constituye menos del 0.5 % de los activos totales” del banco saudí, valorados en 235,000 millones de euros.
El efecto Credit Suisse en las bolsas
Fuera de Europa, el ministro de Finanzas japonés, Shunichi Suzuki, ha admitido que el país vigila con “precaución” las tendencias que se puedan producir en el mercado financiero.
Por su parte, el banco central de Singapur, uno de los principales centros financieros asiáticos junto con Hong Kong, ha garantizado que Credit Suisse podrá continuar operando en la ciudad-Estado “sin restricciones”.
En mitad de este contexto, los mercados más destacados de Asia han registrado pérdidas al cierre, incluida una caída algo inferior al 3 % en Hong Kong.