La prolongada estación seca está poniendo a prueba al parque eléctrico panameño. El pasado 4 de mayo, la demanda superó por sexta vez en lo que va del año el máximo registrado en 2022, al situarse en 2,171 megavatios. Esto significa que los panameños están teniendo mayores requerimientos de energía, en especial para los acondicionadores de aire.
En materia de capacidad instalada, incluyendo las plantas autogeneradoras conectadas a la red, el país supera los 4 mil megavatios, suficientes para satisfacer la demanda. Sin embargo, es importante impulsar la transición energética hacia fuentes renovables y las nuevas inversiones en generación y transmisión.
Estos fueron parte de los temas que se abordaron durante el XI Foro de Energía: “Ruta para atender las necesidades de seguridad energética de Panamá”, realizado por la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede).
Temístocles Rosas, presidente del gremio, comentó que el país cuenta con una estabilidad energética, pero señala que es relevante reducir la burocracia para atraer más inversiones en generación, líneas de transmisión, y redes de distribución.

“Es importante impulsar la generación de fuentes renovables, no solo para la sostenibilidad del sistema eléctrico panameño, sino del planeta”, comentó Rosas.
Hace unos días, el presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap), Adolfo Fábrega, señaló que hace unos años existía una ruta clara para fomentar las inversiones en el sector eléctrico, especialmente, para agilizar la transición hacia nuevas fuentes, pero señaló “que decisiones poco transparentes y la politización del sector han traído como consecuencia la pérdida de dinamismo en el mismo y la falta de inversiones necesarias para modernizar el sistema, principalmente en transmisión y distribución de la energía”.
Dijo que el hecho de que a estas alturas el país tenga significativos retos en transmisión, distribución y servicios es un indicativo de que algo no anda bien en el sistema.
Con una sensación térmica de 40 grados, el consumo eléctrico en las últimas semanas se ha incrementado, en un intento de la población de reducir el impacto de las altas temperaturas.
Miguel Bolinaga, presidente de AES Panamá, empresa que concentra el 30% de la capacidad instalada en el país, dijo que el sistema nacional puede operar sin dificultad en la prolongada estación seca que enfrenta el país y agrega que los informes apuntan a que las lluvias comenzarán en las próximas semanas, aunque no será con la intensidad de años anteriores.
Comentó que es crucial seguir impulsando las inversiones en generación, ya que la demanda de energía seguirá creciendo en los próximos años a un ritmo anual de 120 megavatios.
Explicó que actualmente las plantas termoeléctricas aportan un porcentaje valioso en la generación, por lo cual es importante ir buscando el reemplazo de las centrales que funcionan con combustibles fósiles.
De acuerdo con el Centro Nacional de Despacho, el pasado 8 de mayo, el 54.4% de la generación fue aportada por centrales termoeléctricas, mientras que el 45.4% restante fue inyectado por plantas de energía renovable, como hidroeléctricas, eólicas y solares.
Subsidios
Arturo Alarcón, especialista senior en energía para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), señaló que Panamá cuenta con una matriz energética variada, pero enfrenta el reto de ir reduciendo el uso de combustibles fósiles en el transporte.
Agregó que una opción que tiene el país y que es un modelo que se ha implementado en países como México, es redirigir los subsidios aplicados a la tarifa eléctrica y combustible, para reducir el costo de los sistemas de autogeneración como los paneles solares y de los vehículos eléctricos.
“La mayor demanda de energía en Panamá se produce durante la estación seca, así que sería factible impulsar la autogeneración con paneles solares para aprovechar esa fuente renovable”, acotó.
Por su parte, Mauricio Samper, docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan, Argentina, quien también participó en el foro organizado por Apede, indicó que para lograr la transición eléctrica se debe abordar las necesidades del país en el corto, mediano y largo plazo, y contar con la participación de todos los involucrados.
Al igual que Alarcón, Samper es de la opinión que es importante impulsar la autogeneración a nivel residencial para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
