El lastre de la crisis de la pandemia que paralizó las operaciones de los cruceros, entre ellos los de Carnival Cruise Line, llevó a la naviera a tomar este año algunas medidas financieras para ahorrar costos, entre ellas registrar al menos dos de sus barcos más grandes con capacidad para entre 5 mil y 6 mil pasajeros, con la bandera de Bahamas.y así abandonar la de Panamá.
El director General de Marina Mercante de la Autoridad Marítima de Panamá, Rafael Cigarruista, aseguró al diario La Prensa que la decisión de Carnival Cruise Line, está relacionada solo a razones económicas, y financieras las cuales han sido “ampliamente” discutidas por la empresa y la AMP.
“La empresa Carnival Cruise Line es una empresa por tradición usuaria del registro panameño, de hecho, en este momento tenemos 18 naves del grupo en nuestro registro, y mantenemos una relación cordial, y de satisfacción completa”, aclaró.
Los cruceros que cambiaron la bandera de Panamá al registro de bandera de Bahamas por parte de Carnival son Mardi Gras, que fue entregado a esa naviera en 2021 con una capacidad para 5,282 pasajeros y Carnival Celebration con capacidad para 5,370 pasajeros y 1.735 miembros de la tripulación que izó la bandera de Bahamas en noviembre de 2022.

Explicó que Panamá adoptó mediante Ley 96 del 7 de noviembre de 2013 el Convenio de Atenas relativo al transporte de pasajeros y sus equipajes por mar (PAL) de 1974, y su Protocolo de 2002. Este Protocolo 2002 estableció un régimen de responsabilidad que deben pagar los barcos por los daños sufridos por los pasajeros transportados en un buque de navegación marítima, elevando sustancialmente los límites de responsabilidad por muerte o lesiones sufridas a bordo de los buques de pasaje.
Estas normativas aumentan los costos en cuenta a los seguros de las naves en comparación con la versión anterior de 1974 y 1976 a 46 mil 666 unidades de cuenta (DEG), que es unidad monetaria para fijar indemnizaciones en el caso de transporte marítimo, y a 250 mil unidades de cuenta (DEG) en el caso del protocolo 2002.
Sostuvo que estas primas no las impone Panamá por su cuenta sino que forman parte de acuerdos internacionales suscritos por los países y Bahamas no está entre estos países signatarios de estos protocolos.
“Las consecuencias del covid-19, en el transporte marítimo de buques de pasajeros (cruceros) género que estas empresas realizaran una acuciosa medición de sus presupuestos, y los ha llevado a generar acciones que les permitan una recuperación económica mucho más rápida y estable. Entre estas corridas aparece el tema del coste de las coberturas, y los seguros para los pasajeros en estas a bordo de estas naves”, explicó el director de marina mercante de la AMP.
Señaló igualmente que la existencia de dos regímenes internacionales de indemnización o primas que deben pagar los barcos por los pasajeros que coexisten bajo el Convenio de Atenas 1974 y 2002, está siendo aprovechada por muchos Estados de abanderamiento que no se han acogido a la última versión de estos convenios y protocolos como es el caso de Bahamas.
Razón por la cual algunas empresas como Royal Caribbean, Norwegian Cruise Lines y Carnival Cruise Line, están migrando, buscando el ahorro de costos, y están llevando sus naves a estas administraciones que no han ratificado la última versión del Convenio.
¿Qué hará Panamá?
Cigarruista dijo que en la próxima reunión de la Organización Marítima Internacional (OMI) Panamá planteará la posibilidad de que se revise estos acuerdos, debido a que cuando fue aprobado y diseñado no se planteó que pudiera ocurrir una crisis sanitaria que paralizara la industria de cruceros y por ende las primas o costos pueden ser muy altos en este momento.
Recalcó que el registro panameño y las normativas que se aplican está alineado con el mandato internacional, implementando el mínimo requerido y acordado por el seno de la OMI. “Estamos cumpliendo como administradores de la flota, y como Estado de bandera”.
Comentó que en el registro panameño, se abanderan aproximadamente 1,100 naves por año de grupos económicos, y la dinámica de compra y venta de naves, o por reciclaje genera cancelaciones que no tienen nada que ver con deterioro de una relación comercial de la AMP con sus clientes.