Con solo un empate 0-0 en 63 partidos hasta ahora, este Mundial ha distado mucho de ser aburrido. Y para el momento en que Francia y Dinamarca jugaron aquel encuentro infumable, se habían disputado 35 duelos en los que se anotó al menos un gol. Ello rompió un récord del Mundial que había permanecido vigente durante 64 años. El torneo promedió 2.64 goles por cotejo, el segundo más alto de este siglo después de Brasil 2014. La marca absoluta de 5.38 dianas por encuentro, correspondiente a 1954, difícilmente se romperá alguna vez salvo que haya un cambio significativo en las reglas o formaciones. En aquel entonces, muchos equipos estaban a años luz de los mejores, lo que derivaba en muchas goleadas de 7-0 o 9-0.
Penales de Kane
Los equipos han anotado más goles de lo habitual, pero muchos no fueron particularmente bellos. Hubo 12 autogoles, un récord, en parte porque la FIFA tiene parámetros más estrictos sobre los disparos desviados por rivales. Además, el uso del videoarbitraje (VAR) llevó a un aumento en el número de penales sancionados, hasta un récord de 29, 11 más que la marca previa, correspondiente a 2002. De esos penaltis, 22 fueron convertidos.
Harry Kane tipificó la tendencia en su ascenso a la cima de la tabla de goleadores. El capitán inglés logró tres de sus seis goles por la vía del penal. Consiguió otro par en jugadas de saque de esquina, y su otro tanto fue en un contraataque a campo abierto y con un desvío.
Tácticas
La tecnología moderna ha ayudado a que los equipos más modestos del Mundial elijan tácticas para frustrar a oponentes más poderosos. Sin embargo, ha habido algunos goles sobresalientes. El tiro combado del ruso Denis Cherishev ante Croacia, y el disparo del francés Benjamin Pavard ante Argentina, figuran entre los más espectaculares.