Las selecciones de Perú y Paraguay jugarán mañana, viernes, el partido por el tercer puesto de la Copa América, un encuentro que a priori ninguno de los contendientes desearía tener que jugar, pero en el que sí que le gustaría estar a las ocho selecciones ya eliminadas de la competición.
Mientras peruanos y paraguayos acudirán a este encuentro sin dejar de pensar en lo poco o mucho que les faltó para ser protagonistas de la final que se disputará un día después en Santiago, selecciones como las de Brasil, Colombia o Uruguay, entre otras, lamentan haberse marchado a casa antes de tiempo.
El partido por el tercer puesto siempre se ha convertido en un arma de doble filo, ya que se llega a él tras una gran decepción de la que los contendientes se deben recuperar rápidamente para llegar al día del encuentro con opciones de ganarlo y subir como terceros al podio de la Copa América.
Ante este encuentro, los seleccionadores han mantenido tradicionalmente dos líneas de actuación diferentes. En un caso han dado entrada, a modo de premio, a los jugadores que no han sido titulares en la Copa para que puedan demostrar su juego y añadir a su currículum la participación sobre el césped en el torneo.
Otra línea de actuación viene marcada por dar continuidad al equipo que se supone integrado por los futbolistas en los que más confianza tiene el seleccionador para tratar de lograr el objetivo de la victoria.
En esta ocasión, la selección de Perú tiene la oportunidad de revalidar la tercera posición del pasado torneo, en el que en esta instancia se impuso por 4-1 a Venezuela, mientras que Paraguay no la mejorará aunque gane, ya que hace cuatros años en Argentina, alcanzó la final, en la que perdió 3-0 ante Uruguay.
En ninguna de las nueve ocasiones en las que, con el actual sistema de competición, se ha disputado este encuentro ha estado presente la selección de Paraguay, que en ocho ocasiones había sido eliminada con anterioridad y en la última llegó a la final contra Uruguay.