Los consumidores de todo el mundo llevan una carga demasiado pesada, y están empezando a aparecer señales de esa presión. A medida que los riesgos a la demanda -como las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China o el brexit- golpean la confianza y la inversión de las empresas, los consumidores están mostrando ser el principal motor del crecimiento mundial.
JPMorgan Chase estima que los volúmenes mundiales de ventas minoristas avanzaron a un ritmo del 4.8% en el último trimestre, debido a unos mercados laborales aún ajustados.
Fabricantes están recortando empleos
Pero hay señales de que esto podría cambiar pronto a medida que la debilidad del sector de la fabricación se filtra a la contratación, y los mercados financieros se contraen por la guerra comercial.
Ambas fuerzas podrían llevar a los hogares a recortar el gasto, avivando los temores de que la economía mundial se encamina a la recesión. Economistas de Morgan Stanley ya han advertido que los consumidores estadounidenses constituyen el único elemento que obstaculiza la contracción de Estados Unidos.
“Sería un error creer que la debilidad de la fabricación no se va a filtrar al resto de la economía”, a pesar de que las fábricas son una parte relativamente pequeña de la producción de Estados Unidos, dijo Gregory Daco, economista jefe para Estados Unidos de Oxford Economics.
La semana pasada el índice de confianza de Estados Unidos de la Universidad de Michigan emitió una importante advertencia al registrar la mayor caída en casi siete años debido a los temores por los aranceles y la inflación.
Si ese es el comienzo de una nueva fractura en la economía global centrada en los consumidores, esto implica mayores problemas para el crecimiento mundial.
Un riesgo clave es una reversión de la solidez del mercado laboral en las economías avanzadas. Las encuestas muestran que el empleo en las fábricas está disminuyendo en todo el mundo.