Los negociadores comerciales de China y Estados Unidos se reunieron ayer en Pekín para conversar sobre su guerra arancelaria, luego de que el secretario del Tesoro norteamericano, Steven Mnuchin, dijo que la delegación estadounidense pudiera estar acercándose a una decisión sobre un acuerdo con Pekín.
Mnuchin, el representante comercial estadounidense Robert Lighthizer, el viceprimer ministro chino Liu He y otros funcionarios sonrieron al posar para fotos y estrecharon manos tras su reunión de un día.
Sin embargo, no dijeron nada a los reporteros tras las conversaciones en una casa de huéspedes del Gobierno chino. Washington quiere que Pekín dé marcha atrás a sus planes de desarrollo industrial, que alega que se basan en parte en tecnología robada y que dice que violan sus compromisos de mercados abiertos.
Mnuchin dijo previamente que la reunión de ayer y las conversaciones la semana próxima en Washington pudieran ayudar a los funcionarios estadounidenses a decidir si le recomiendan al presidente Donald Trump que acepte un acuerdo con Pekín.
Trump elevó el año pasado los aranceles a productos chinos por valor de $250 mil millones en respuesta a quejas de que Pekín se roba tecnología o presiona a compañías a proveerla. China respondió con aranceles a productos valorados en $110 mil millones.