Elon Musk de Tesla Inc. está vendiendo su sueño, y los inversionistas en bonos parecen estar comprándolo a ojo cerrado.
Musk desplegó todo su encanto en una reunión para compradores de bonos en Manhattan el lunes y salió con pedidos de $600 millones al cabo de unas pocas horas, según inversionistas al tanto del evento.
La sesión fue parte de un espectáculo de marketing de deuda de cuatro días destinada a recaudar mil 500 millones de dólares para apoyar el nuevo auto eléctrico de mercado masivo de la automotriz, el Model 3.
Es una rutina bien ensayada. Musk previamente acudió a sus seguidores de casi culto en el mercado de valores en busca de capital ocho veces en siete años para financiar el crecimiento de Tesla.
Aparentemente, su propuesta funciona también para los inversionistas de deuda: la empresa podría terminar pagando no más de 5% por bonos basura, dijeron las fuentes, pidiendo no ser identificadas porque las discusiones son confidenciales.
En un mundo en el que algunas tasas de interés todavía bordean cero, eso es suficiente para sellar el acuerdo, incluso para una empresa cuyos gerentes quemaron un récord de mil 160 millones de dólares en efectivo en el segundo trimestre.
“Es un gran negocio para ellos, lo que por definición significa que no puede ser grandioso para los inversionistas”, dijo Marty Fridson, director de inversiones de Lehmann, Livian, Fridson Advisors LLC. “La razón por la que están consiguiendo un buen negocio es porque los rendimientos están cerca de mínimos históricos y las primas de riesgo son mucho menos de lo que deberían ser. Tesla está aprovechando eso”.
La campaña comenzó con una presentación en el Palace Hotel de Nueva York que contó con la presencia del multimillonario, quien respondió personalmente preguntas de los inversionistas mientras un reluciente Model 3 azul se exhibía en el patio.
Musk, de 46 años, también invitó a su audiencia a una visita programada para esta semana en la planta de ensamblaje de la empresa en Fremont, California.
Para ser justos, los inversionistas en los mercados de deuda han dejado de lado la realidad y su formación básica para comprar créditos cada vez más riesgosos a medida que las tasas de interés se desplomaban.