En octubre de este año, los cinco ganadores del concurso “Pintando al estilo Matta” viajarán con la Fundación Olga Sinclair a Chile. Los cinco jóvenes panameños pintarán en la casa de Pablo Neruda, mientras que cinco jóvenes chilenos les recitarán poesías del poeta. Esta es una de las iniciativas maravillosas que patrocina la fundación en su misión de crear sensibilidad hacia las artes en los niños panameños. “Cuando tú tienes sensibilidad hacia las artes, ni cortas un árbol ni rechazas a un inmigrante”, asegura la artista líder de la fundación y mi ídolo, Olga Sinclair.
En su niñez, Olga también fue víctima del sistema educativo que no busca descubrir el potencial real de cada estudiante, sino aconductarlo a ser uno más del montón. Olga recuerda a sus maestras de primaria criticando sus expresiones creativas sin entender el poder artístico que ella llevaba dentro. Ella es un caso de éxito que salió de una escuela pública, pero vivió en tres continentes, habla cinco idiomas y su arte es reconocido alrededor del mundo.
Con sinceridad en su voz, me afirma que si ella pudo, cualquiera puede. Con eso en mente, abrió su fundación “no como un espacio de entretenimiento, sino como un espacio para crear consciencia y formar a jóvenes con cultura, creatividad y sueños alcanzables”.
Hace dos años y con el patrocinio de Samsung, la Fundación Olga Sinclair inauguró su Smart Classroom. Este salón inteligente está equipado con 30 tabletas y una gran pantalla. Aquí adentro, la fundación ofrece desde clases de arte, geografía, historia y matemática, hasta tardes de cine para los estudiantes de las escuelas aledañas a San Felipe. La gente tiene la idea equivocada de que la educación tecnológica puede llevar a los niños a desconcentrarse, pero Susana Bruzos, maestra y tablet coach de la fundación, explica que las tabletas y las aplicaciones educativas “te ayudan a que los niños presten más atención, no menos”.
La tablet coach puede ver el desempeño de todos los niños desde su tableta: ver quiénes están en la aplicación, quiénes no, quiénes siguen las instrucciones y quiénes no. Además, puedes interactuar o premiar a los niños por su desempeño. De esta manera, la tecnología es el puente y no el abismo entre el facilitador de conocimiento y el estudiante.
Susana me cuenta que en su experiencia anterior como educadora nunca antes había visto a los niños llegar temprano y emocionados a una clase de matemática. “Con las tabletas los niños se sienten modernos y quieren venir a clases y tomar los exámenes”.
La educación tecnológica es una herramienta que surge en reconocimiento de: 1) los tiempos en los que vivimos, 2) las necesidades educativas de las nuevas generaciones y, 3) la responsabilidad del instructor de enseñar de la manera en la que sus estudiantes necesitan aprender para sacar lo mejor de ellos. Muchas personas critican la crianza tecnológica, pero la tecnología es una herramienta positiva o negativa dependiendo de cómo la utilicemos. En la Fundación Olga Sinclair ofrecen tours virtuales de museos de todo el mundo.
“Esta tecnología nos permite sacar a los niños de San Felipe y llevarlos a otros países”, explica Susana Bruzos.
La tecnología hace posible una exposición a imágenes y nociones culturales que hasta hace poco eran un lujo y una oportunidad exclusiva para el que podía viajar. El poder igualador de la tecnología permite que todo el que tenga el interés pueda tener el acceso. “Tocando el cielo con las manos”, es el lema de esta Fundación, y la tecnología es un escalón más acercarse a ese cielo.
Aunque una reforma educativa debería ser el rol y el compromiso de algunos de nuestros gobiernos, claramente hay otros intereses políticos por delante.
Olga Sinclair y todo el equipo de su fundación son un maravilloso ejemplo de emprendimiento y de tomar la iniciativa, de resolver los problemas sociales de nuestro país. 65 mil niños han pasado por esta fundación, 20 han viajado a Europa y su salón es una de las siete aulas inteligentes de Samsung en el país y el único destinado a la enseñanza del arte y la cultura. Visitar la Fundación Olga Sinclair es salir inspirado de que hay personas trabajando por un Panamá mejor.