El presidente Donald Trump dijo que buscará que sus duras políticas contra la inmigración no dañen a la industria de la agricultura en Estados Unidos (EU) y su fuerza laboral mayoritariamente compuesta por inmigrantes, según agricultores y funcionarios que se reunieron con el mandatario.
En una mesa redonda en la Casa Blanca el mes pasado sobre la mano de obra agrícola, Trump dijo que no quería crear problemas laborales para los agricultores y que buscaría mejorar un programa que permite el ingreso de trabajadores agrícolas temporales con visas legales.
“Nos aseguró que tendríamos mucho acceso a trabajadores”, dijo Zippy Duvall, presidente de American Farm Bureau Federation, uno de los 14 participantes de la reunión del 25 de abril con Trump y el secretario de Agricultura, Sonny Perdue.
Durante la conversación, los agricultores y representantes del sector se refirieron a la mano de obra y la inmigración.
Algunos dijeron a Trump que con frecuencia no podían hallar a estadounidenses dispuestos a realizar el difícil trabajo agrícola, según entrevistas con 9 de los 14 participantes.
Dijeron que estaban preocupados por los estrictos controles a la inmigración y describieron frustraciones con el programa devisa H-2A, el que permite el ingreso de trabajadores agrícolas temporales.
La Casa Blanca declinó comentar detalles de la discusión, pero describió la reunión como “muy productiva”. El Departamento de Agricultura no respondió a un pedido de comentarios.
Aproximadamente la mitad de los trabajadores en cosechas estadounidenses están en el país de manera ilegal y más de dos tercios son extranjeros, según las cifras más recientes del Sondeo Nacional de Trabajadores Agrícolas del Departamento del Trabajo.
Durante la reunión, Luke Brubaker, un ganadero de Pensilvania, dijo que agentes de inmigración recientemente se |llevaron a más de media decena de personas que trabajaban atrapando pollos para una compañía de transporte avícola en su condado.
El empleador intentó reemplazarlos con trabajadores locales, pero tres horas después todos, salvo uno, habían renunciado, explicó. Trump dijo que quería ayudar y le pidió a Perdue que estudiara el tema e hiciera recomendaciones, según los presentes.