Los bancos mundiales corren el riesgo de quedar atrapados entre las sanciones respaldadas por Pekín y las sanciones que se debaten en Estados Unidos (EU), a medida que la autonomía de Hong Kong se convierte en un punto de fricción volátil entre las dos superpotencias.
El vasto alcance de la nueva ley de seguridad impuesta a la ciudad ha tomado por sorpresa a las empresas, pero tal vez lo más preocupante de ella para los prestamistas globales es el Artículo 29.
Prohíbe sanciones, bloqueos o actividades hostiles contra el centro financiero y China en un momento en que EU. se acerca cada vez más a la promulgación de normas que obliguen a los bancos a cumplir con las sanciones contra funcionarios y entidades chinas. Infringir las legislaciones pone a las empresas en riesgo de multas o perder su licencia para hacer negocios.
Existe preocupación sobre el “riesgo de que se convierta en un juego político”, dijo Tamer Soliman, socio con sede en Washington y jefe global de Control de Exportaciones y Sanciones de la firma de abogados Mayer Brown.
“Actualmente estamos asesorando a varios clientes que están preocupados por cuán ampliamente podrían interpretarse ciertos aspectos de la Ley de Seguridad Nacional, y cómo eso puede entrar en juego en la implementación local de Ley de Autonomía de Hong Kong”, señaló. El Artículo 29 es parte de un paquete de leyes aplicadas por Pekín para frenar las críticas a su Gobierno. La ley está cambiando la forma en que se administra la justicia en el centro financiero y ha aumentado la tensión entre EU y China. Washington ha criticado la represión en Hong Kong.