El nuevo Gobierno de izquierda de Perú está adoptando un enfoque pragmático y de creación de consenso en su trato con la energía y otras industrias. al tiempo que busca abordar las desigualdades.
Al menos esa es la opinión del ministro de Energía y Minas, Iván Merino. Sus comentarios conciliadores se producen después de que el primer ministro, Guido Bellido, generara tensión con sus advertencias de nacionalizar el campo de gas más grande de Perú y dar un paso hacia la disolución del Congreso en la políticamente volátil nación.
Según Merino, dentro del Gobierno puede haber diferencias de forma pero no de fondo. En medio de todo el ruido político, Bellido, el presidente Pedro Castillo y Merino están todos alineados en términos de políticas, señaló.
Esas políticas, incluida la reducción de los precios del gas y la protección de los intereses nacionales, han suscitado preocupación entre inversionistas y productores. Pero también hay puntos en común entre las autoridades y el sector de hidrocarburos, incluidos los “puntos de acuerdo” con el operador del campo de gas de Camisea, Pluspetrol SA, dijo Merino después de sentarse con la asociación de la industria. El Gobierno convocó una reunión el 6 de octubre con Pluspetrol para renegociar los términos de Camisea.
En una entrevista en Lima, el ministro dijo que el Gobierno está siendo pragmático al no tomar decisiones basadas en sus deseos, sino en el marco legal.
Sin ofrecer más detalles sobre los cambios que el Gobierno busca en Camisea, Merino dijo que las empresas en Perú generalmente están de acuerdo con un nuevo enfoque social. Hay acuerdos en los que todos ganan, indicó.
El Gobierno planea impulsar la propiedad estatal de Petroperú en la exploración y producción de hidrocarburos, en tanto que analiza diferentes mecanismos de financiamiento para ese fin, dijo Merino. La idea es que Petroperú se asocie con otras empresas en nuevos bloques, dijo.