Para cerrar el tema de los riesgos globales con base en el informe elaborado por Marsh McLennan y sus socios para el Foro Económico Mundial, compartiré algunos datos adicionales que ponen en perspectiva la importancia de comenzar a trabajar desde ahora, para evitar que éstos se materialicen en crisis de gran envergadura en el futuro cercano.
A medida que los gobiernos, las empresas y las sociedades empiezan a salir de la pandemia, deben dar forma desde ahora y con urgencia a nuevos sistemas económicos y sociales que mejoren nuestra capacidad de resiliencia colectiva y de respuesta ante eventos perturbadores.
Tal como lo plantea el informe Global Risk 2021, necesitamos crear conciencia sobre los riesgos y cómo mitigarlos.
En el año 2020, el mundo vio los efectos catastróficos que supone ignorar riesgos a largo plazo como las pandemias.
La Covid-19 está haciendo que aumenten las disparidades y la fragmentación social, de forma que en los próximos 3 a 5 años amenazará la economía y en los próximos 5 a 10 años debilitará la estabilidad geopolítica. En concreto, es evidente que con la pandemia se han ampliado las disparidades sanitarias, económicas y digitales, que ya eran patentes desde hace tiempo.
Las presiones financieras, digitales y de reputación resultantes de la Covid-19 también amenazan con dejar atrás a muchas empresas y a sus trabajadores en los mercados del futuro.
“La aceleración de la transformación digital promete grandes beneficios, como por ejemplo la creación de casi 100 millones de nuevos puestos de trabajo para 2025. Sin embargo, al mismo tiempo, la digitalización puede llevar al desplazamiento de unos 85 millones de puestos de trabajo y, dado que el 60% de los adultos todavía carecen de los conocimientos digitales básicos, se corre el riesgo de acrecentar la brecha de las desigualdades existentes”, dijo Peter Giger, director de Riesgos del Grupo de Zurich Insurance Group.
“El mayor riesgo a largo plazo sigue siendo la falta de acción sobre el cambio climático. No existe una vacuna contra los riesgos climáticos, por lo que los planes de recuperación tras la pandemia deben centrarse en que el crecimiento se ajuste a los programas de sostenibilidad para reconstruir mejor nuestro futuro”.
Por ello, las preocupaciones ambientales siguen encabezando la lista de riesgos en términos de probabilidad e impacto para la próxima década, pero la crisis global actual puede ser un mayor impedimento para la cooperación mundial, que se hace tan necesaria para hacer frente a los desafíos a largo plazo, como la degradación del medio ambiente.
En lo que respecta al acceso a la tecnología y a las aptitudes digitales, la brecha entre los “ricos” y los “pobres” corre el riesgo de acrecentarse y poner en peligro la cohesión social.
Esto afectará especialmente a los jóvenes de todo el mundo, ya que este grupo se enfrenta a su segunda crisis mundial en una generación y podrían perder por completo las oportunidades en la próxima década.
El autor es consultor en comunicación estratégica