El principal productor brasileño del tipo de café favorecido por Starbucks Corp. dice que se ha quedado sin granos para nuevos pedidos. Eso puede sorprender a los operadores que han enviado los precios a mínimos de 13 años, en medio de un ritmo constante de cosechas abundantes.
“Los fondos están vendiendo el café en exceso en Nueva York, mientras que en el mercado físico no hay más suministros y la demanda ha sido fuerte”, dijo Lucio Dias, director comercial de Cooxupe, la cooperativa con sede en Minas Gerais, por teléfono. “No sabemos de dónde sacará café el mundo en los próximos seis meses”.
Inicialmente, Cooxupe calculó que recibiría 5.7 millones de sacos de café arábica este año, pero hasta ahora solo han llegado 4.9 millones. Alrededor de 65% de eso ya se vendió, y los agricultores generalmente se quedan con 20%. A pesar de los envíos brasileños récord, los inventarios globales están cayendo, asegura Dias.
Otros en la industria no comparten sus preocupaciones de restricción de la oferta.
Los futuros negociados en Nueva York se han desplomado casi 40% desde un pico de septiembre de 2016, en medio de abundantes suministros impulsados por cosechas brasileñas récord. En los primeros nueve meses de este año, Brasil envió un récord de 27.4 millones de toneladas de café verde, 30% más que hace un año, dijo el grupo de exportación CeCafe el 9 de octubre.
En los almacenes operados por Dinamo en Minas Gerais, las existencias siguen siendo altas.
“Los inventarios de la cosecha anterior fueron grandes, de modo que el volumen en los almacenes aún es alto, incluso en medio de este rápido ritmo de exportaciones”, dijo por teléfono Luiz Alberto Azevedo Levy Jr., director superintendente de Dinamo, que también es agricultor.
Aun así, dijo que si el ritmo de los envíos continúa fuerte, puede haber un agotamiento más significativo en los inventarios en el segundo trimestre del próximo año, antes de la nueva cosecha.
La producción de Brasil falló las expectativas para este año, después de que el clima adverso en el primer trimestre perjudicara el desarrollo de los granos. Las exportaciones fueron fuertes justo cuando la cosecha actual entró en la mitad de un ciclo bienal de bajo rendimiento. Además, los precios deprimidos y las tasas de interés más bajas en Brasil han alentado a los agricultores a conservar sus granos.