La Junta de Control de Juegos (JCJ) registró en 2019 una menor recaudación producto de la supervisión que realiza sobre los operadores que tienen concesiones y contratos para participar en este sector.
La entidad reportó que al final de los 12 meses de 2019 recaudó un total de $74 millones, una disminución de 2.7% al compararse con los $76.1 millones que obtuvo el año previo.
Operadores de juegos de azar señalan que mientras se mantenga vigente el impuesto de 5.5% establecido en 2015 a todas las apuestas, el Estado continuará recibiendo menos dividendos de la actividad.
Mensualmente, los operadores de juegos de azar deben hacer un pago a la JCJ que depende del volumen de apuestas y los premios que pagan durante ese tiempo.
Los casinos completos pagan 18% de sus ingresos brutos, al igual que las salas de máquinas tragamonedas tipo A. En los contratos originales estaba estipulado que las salas de tragamonedas tipo A deberían retribuir al 22% a partir de 2012, pero una reforma legal aprobada ese mismo año detuvo el aumento. Por su parte, las máquinas tipo C pagan $150 por cada equipo.
El reporte de la JCJ da cuenta de que entre enero y diciembre del año pasado los casinos completos, que operan en hoteles con más de 300 habitaciones, pagaron $18.2 millones, una reducción de 11.2%, mientras que las máquinas tipo A, que permiten múltiples apuestas por jugada, transfirieron a la JCJ $41.5 millones, o un 4.1% menos.
El secretario de la JCJ, Manuel Sánchez Ortega, ha señalado que la entidad modificará el alcance del impuesto de 5.5%, ya que se enviará una propuesta a la Asamblea Nacional para que las apuestas en mesas completas, que solo operan en los casinos, no sigan pagando el tributo.
El Estado recibe $53 millones por la aplicación del 5.5%, y con la exoneración que se hará a las mesas de juego, se calcula que la recaudación caerá unos $3 millones.