Panamá tiene mucho que ganar si diversifica su economía, reduce la brecha de desigualdad social que existe entre las regiones y emprende una agenda para promover nuevos negocios y a traer más inversiones, plantea Rocío Medina Bolívar, representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el país.
¿Cómo ha afectado la pandemia la perspectiva económica de Panamá?
Panamá ha sido uno de los países con mayor caída de la actividad económica en 2020: el segundo de América Latina, tras Venezuela. Lógicamente, ello ha tenido un impacto negativo en otras variables, como la tasa de desempleo, que aumentó más de 10 puntos, o la situación fiscal, con un aumento del déficit de 7 puntos del producto interno bruto. Cabe esperar que el hecho de tener una de las caídas del producto más importantes de la región haga que el rebote también lo sea y, de hecho, los diversos organismos y analistas proyectan un crecimiento que se sitúa en general entre el 9% y el 12% este año. Lo más positivo es que a mediano plazo se sigue viendo a Panamá como una de las economías de la región con bases más sólidas para tener un alto crecimiento y con oportunidades para los inversionistas.
Según el BID, ¿qué desafíos tiene Panamá?
Nuestro trabajo está enmarcado en la Estrategia País y en ella hemos identificado tres áreas prioritarias que representan los mayores desafíos y oportunidades :
1) La modernización de la gestión pública: aunque Panamá ha sido tradicionalmente un país amigable con la iniciativa privada, el entorno de negocios está aún lejos no solo de las economías más avanzadas. Por ejemplo, el pago de impuestos es complicado y esto es algo que no solo penaliza a los contribuyentes -y por tanto a la inversión e iniciativa privada- sino que afecta al propio Estado panameño ya que resulta en impagos, ineficiencias e inequidad.
Otro punto es la digitalización de la administración. Panamá ha avanzado, pero aún se encuentra lejos de los líderes de la región.
2) Mejorar la provisión de servicios básicos: Pese a los avances logrados, la pobreza aún es alta en Panamá en comparación a países de ingresos similares y muy alta en las zonas rurales y en especial en las comarcas indígenas. Además, Panamá continúa siendo uno de los países más desiguales de la región. Estos rezagos están ligados, en parte, a las grandes diferenciales territoriales que existen. Es importante trabajar para cerrar estas brechas geográficas y lograr un desarrollo más equilibrado del país, y esto también tiene mucho que ver con la calidad del sistema educativo, que dificulta avanzar más en materia social y en competitividad y transformación productiva.
3) Reactivar y diversificar la actividad productiva: Antes de la pandemia, Panamá enfrentaba el reto de conseguir mayores tasas de crecimiento. El país venía perdiendo competitividad, según los diversos índices que existen al respecto. Y ahora, con la crisis, a todo ello se suma la necesidad de reactivar la economía. Para nosotros, hay tres ámbitos transversales para apoyar a Panamá a lograr esta meta, acceso a financiamiento, digitalización empresarial e infraestructura, así como énfasis en dos sectores de apoyo: el agro y el turismo, que tienen un importante potencial en Panamá y que además son grandes generadores de empleo.
Igualmente la industria financiera es uno de los grandes activos del Panamá, pero venía perdiendo competitividad y las Mipymes enfrentan una brecha de financiamiento superior al promedio de la región. Cerrar esta brecha, alcanzar una mayor inclusión financiera es fundamental.
Otro punto es la digitalización. Panamá aún está lejos de los líderes de la región en múltiples ámbitos: penetración de banda ancha, servidores seguros, etc.
Y por último, infraestructura que articule el territorio. Como bien saben, Panamá es un líder logístico: el Canal, los puertos, aeropuerto, etc. Pero también es verdad que cuando nos alejamos de la zona interoceánica, las carencias aparecen y eso impide que se explote el potencial de otras zonas del país.
¿Qué oportunidades hay para generar nuevos negocios?
Vemos muchas oportunidades. El mundo se encuentra en un proceso de reconfiguración de las cadenas globales de valor que se ha acelerado con la pandemia. Países como Panamá, con una posición logística privilegiada, cuentan con un conjunto de características que lo hacen un destino muy atractivo para operaciones de grandes multinacionales.
Otro importante activo es la existencia de incentivos a través de zonas industriales y libres como la Zona Libre de Colón, el Área Especial Panamá Pacífico, la Ciudad del Saber y la Zona Franca del Barú, y la vigencia de leyes como la Ley SEM para multinacionales, la Ley EMMA y la Ley de Agroparques.
Estudios preliminares del BID arrojan que existen oportunidades en diversos sectores que van desde la exportación de café encapsulado en recipientes biodegradables y frutales en periodos fuera de temporada, hasta oportunidades en la consolidación de la manufactura y distribución regional en sectores como las prendas de vestir, agregando procesos logísticos (etiquetado, colocación de alarmas de seguridad) o en el sector farmacéutico (trials, blisters, empaque). A esto se suma la capacidad de almacenamiento y posicionamiento como centro de distribución regional en diversas industrias, aprovechando el cambio de estrategia de inventarios de Just-in-Time a Just-in-Case.
Desde el BID estamos dialogando con el Ministerio de Comercio e Industrias para apoyar el diseño de una “Estrategia de Fortalecimiento de Cadenas Regionales de Valor” que identifique los nichos específicos en los cuales Panamá tiene el mayor potencial de insertarse en las cadenas de valor, identificando los factores habilitantes para materializar las oportunidades y generando planes de acción. así como aprovechar el potencial de Panamá en el e-commerce regional y desarrollar empleabilidad en sectores de mayor demanda global a través de soluciones de capacitación de rápido impacto. La oportunidad que se abre en Panamá ante este nuevo escenario global no se va a materializar automáticamente. Distintos países y regiones en el mundo están muy activos para atraer estas inversiones a sus países. Pero mi tarea como Representante del BID en el país es aunar esfuerzos para que Panamá logre materializar esta oportunidad que en definitiva implicará más y mejores empleos para su gente.