Uno de los pilares de la gestión patrimonial consiste en organizar y proteger los activos que componen el patrimonio, utilizando herramientas jurídicas tales como los fideicomisos. Pero ¿qué es un fideicomiso? Es un contrato privado en el que una persona llamada “fideicomitente”, transfiere a título de confianza parte de su patrimonio a dicho contrato, para que sea administrado por un “fiduciario”.
Se trata de un instrumento legal muy cómodo, versátil y flexible que se utiliza en la gestión patrimonial para cumplir múltiples propósitos, tales como proteger el patrimonio familiar, planificar la sucesión, administrar los bienes dejados en herencias, asegurar fondos para discapacitados, cuidados especiales de adultos mayores y obligaciones educativas. Además de facilitar las transacciones de compraventa de bienes muebles o inmuebles, garantizar el pago de obligaciones.
Al fideicomiso se le puede transferir bienes de cualquier naturaleza, bienes muebles; que pueden ser automóviles, acciones, dineros, o bienes inmuebles. Los activos que son transmitidos al fideicomiso y se encuentren en encargo fiduciario son insecuestrables e inembargables.
Los fideicomisos más utilizados en Panamá son f ideicomiso de administración, que administra los activos; fideicomiso testamentario para organizar una sucesión de manera detallada; el de inversión que administran fondos de manera mancomunada, o individual, cuya finalidad es la inversión; el de garantía que permite garantizar el pago de una obligación manteniendo los bienes objetos de la transacción en administración fiduciaria; el inmobiliario en el que se entrega al fiduciario un bien inmueble para que lo administre y desarrolle un proyecto de construcción y el fideicomiso de educación que administra fondos dedicados a estos gastos. Los fideicomisos panameños pueden ser creados y administrados por fiduciarias con licencia de la Superintendencia de Bancos.