La Superintendencia de Bancos de Panamá emitió dos normas. Ambas relacionadas a la gestión del riesgo crediticio, el primero referido a la situación de los llamados créditos modificados y el segundo a la reestructuración de créditos de deudores que han mostrado disposición para cumplir con sus obligaciones a pesar de encontrarse en una restricción temporal de liquidez. Estas normas tendrán efectos importantes tanto en la clasificación de riesgo de las carteras crediticias de los bancos como en la constitución de provisiones. Adicionalmente, tanto el Acuerdo 2-2021 como la Resolución General definen las condiciones, medidas especiales y plazos para reestructurar las deudas bajo la modalidad de préstamos modificados. Visto desde la óptica relación banco-cliente tenemos lo siguiente:
1. El periodo para la reestructuración de créditos modificados es entre el 1 de julio y el 30 de septiembre del 2021.
2. Debe estar documentado que el cliente contactó a la entidad bancaria, así como su capacidad de pago presente y a futuro; es decir, debe darse la intención de pago del deudor y el banco debe evaluar y comprobar esa capacidad de pago.
3. Si bien la reprogramación de los pagos puede hacerse en base a cronogramas más allá del 31 de diciembre del 2021, los periodos de gracia a capital y/o intereses no podrán ser mayores a los 6 meses para créditos de consumo ni 12 meses para créditos corporativos.
4. Los deudores que logren reestructurar sus créditos en este periodo gozarán mientras estén al día en sus pagos, de exención de la ejecución de los bienes muebles e inmuebles que hayan ofrecido como garantía y estarán exentos de la actualización del avalúo.
Es una gran oportunidad para que los deudores que estén generando algún tipo de ingresos, reestructuren sus créditos, posiblemente en condiciones favorables. Si no generan ingresos tal vez es el momento de buscar otras soluciones que pueden implicar ceder en pago sus activos hipotecados.
Mientras que para los bancos es el momento de sincerar la situación de sus portafolios de créditos y la necesidad de provisiones.
Estas normas son de suma relevancia para la economía y sociedad, puesto que los ahorristas de la banca necesitan claridad sobre la calidad de las carteras de préstamos donde se invierten sus depósitos.