Desde el entorno de Moscoso niegan las flaquezas y subrayan la generosidad. Por eso, señalan, más que su salida, la intención de la aún presidenta del colectivo fue para lograr la unidad del arnulfismo. "Esperamos, a partir de ahora, un partido unido que le haga frente a nuestro verdadero enemigo político que es el PRD", analizó Harmodio Arias, nuevo tesorero del colectivo.
Ameglio, quien hasta ayer pedía con insistencia la renuncia de Moscoso, hoy acepta su liderazgo. "Ella merece nuestro respeto", sentenció el ex legislador que ahora pasó a ser el primer vicepresidente del arnulfismo.
La convención, además, aprobó la creación de una junta directiva interina. La conformación de esta nueva cúpula dirigente fue resultado de las negociaciones entre Moscoso y Ameglio. Según el pacto, la correlación de fuerzas internas dejará a Ameglio con 10 miembros de la Comisión Directiva, mientras que la presidenta mantendrá sólo cinco. "Se hizo un acuerdo para que posteriormente la señora Moscoso haga el anucio de su retiro", declaró Ameglio al salir de la reunión. "Se le permitió disponer sin presiones ni humillación de los tiempos de su renuncia", culminó el dirigente.
Ameglio, empresario y heredero de Bonlac, fue el hombre que mejor supo entender la realidad del colectivo luego de la catástrofe electoral que sufrió el arnulfismo el pasado 2 de mayo. Ahora se entiende por qué, luego de las elecciones, Ameglio comenzó a viajar por el interior para sumar voluntades dentro de un partido que se entregaba al caos después de cinco años de gobierno que habían terminado escandalosamente con acusaciones de corrupción que llovían sobre muchos de sus miembros.
En esos viajes y poco a poco, Ameglio fue incorporando a los hombres que habían sido marginados de las decisiones del partido pero continuaban formando parte de sus estructuras. La agenda del nuevo hombre fuerte del panameñismo fue sencilla: juntó los pedazos rotos del partido y aprovechó el alto nivel de desprestigio de Moscoso. "Ameglio apeló al sentimiento de vergüenza de los convencionales. El se empecinó en la renovación, pero sólo de los puestos de la conducción. Moscoso y Varela, en cambio, proponían cambiar todo, incluso los delegados. Ameglio no. Les vendió la idea del cambio a los convencionales, pero los incluyó en su proyecto. Hoy se ven los resultados", explicó un hombre que siguió al nuevo vicepresidente del partido durante su peregrinaje.
Otros de sus compañeros anuncian que a partir de ahora, Ameglio enfocará sus armas a lograr la unidad de la oposición ante un gobierno tan poderoso como el del PRD.
Sin embargo, algunos dudan del "triunfo" de Ameglio y sostienen que Moscoso no va a dejar la presidencia con tanta facilidad. "Hay que analizar los nombres de la Junta Directiva con lupa. No vaya a ser cosa que los que hoy se presentan como hombres de Ameglio, en el futuro respondan a la ex presidenta", explicó otro convencional.
Juan Carlos Varela, quien se presentaba como el juez de la partida, quedó marginado ante el entendimiento entre las fuerzas mayoritarias. Trascendió que previo al acuerdo entre Moscoso y Ameglio, el oficialismo habría intentado acordar con Varela. Pero resultó que sus pedidos fueron desmedidos en relación a las fuerzas que tenía. Ameglio, rápido de reflejos, aprovechó la falta de acercamiento y enseguida pactó la continuidad de Moscoso pero con la condición de formar una junta de transición que llamará a elecciones en el 2006.
Ameglio está viviendo su hora más exitosa. Aunque Mireya Moscoso parece en retirada, vale recordar que, puertas adentro del arnulfismo, jamás ha sido derrotada. Son varios los dirigentes que debieron abandonar el partido luego de enfrentarla. "El arnulfismo está renovado", dijo Moscoso al salir de la convención. Todavía es la presidenta.