Esto es porque Pitt fue opacado por Eric Bana, actor que hizo el papel de Héctor.
Y es que Héctor me cautivó; el papel era noble, valiente (no lo recuerdo así en la Ilíada, libro en el que se basa de forma bastante liberal la película, pero la leí hace tanto tiempo que no me fío de mi memoria) y la actuación de Bana, impecable. Confieso que lloré desde media hora antes que muriera porque no quería que abandonara la pantalla (aquí me dicen que esto es cosa de mujeres, pero bueno...)
Hago un paréntesis en la reseña de la película para contarles quién es Bana: es un comediante australiano -de Melbourne- popular en su tierra. Aunque sus inicios fueron en la televisión (desde 1991), fue en 1997 cuando hizo el salto a la pantalla grande con la película The Castle.
De vuelta a Troya. En el año 1193 antes de Cristo, el príncipe Paris (Orlando Bloom) se escapa a Troya con Helena (Diane Kruger), la mujer más hermosa de la tierra y esposa de Menelaus, rey de Esparta y hermano de Agamenón (el rey más poderoso de los griegos, interpretado por el escocés Brian Cox), desatando así una guerra entre Troya y los griegos. Aquiles (Pitt) es el guerrero griego más valioso, que aunque no acata órdenes de Agamenón, pelea por la gloria y para que su nombre sea recordado.
Aunque me desconcertó un poco que el famoso caballo nunca llegaba y que lo que yo recordaba como una pelea de 10 años resultó de dos semanas en el filme (culpemos a la licencia poética) en general la película me gustó; me divirtió, me hizo llorar y me hizo reír.
Eso sí, recomiendo que vea Troya con la mente abierta, considerando que va a pasar un rato ameno y que no será una lección de historia (los dioses quedaron casi olvidados en esta interpretación de La Ilíada). Disfrutará montón las actuaciones de Peter O' Toole (hace el papel del rey Príamo, padre de Hector y rey de Troya) y de Brian Cox en el papel del villano y ambicioso rey Agamenón (Agamemnon).
Si eso de la mitología griega no es de su agrado, igual dese una vuelta por el cine para admirar el cuerpo de Pitt y de Bana, o ver a Kruger, cuya actuación probablemente no se recuerde, pero su cara hermosa sí.