Hoy, hace quince años, los militares norteamericanos invadieron Panamá. Aunque todos esperaban un ataque inminente para desalojar al dictador Manuel Noriega, cuando las bombas empezaron a caer sobre los pueblos, los helicópteros iniciaron la cacería sobre los más humildes y las pilas de cadáveres comenzaron a esparcirse por las calles, la guerra se mostró tal cual era, en su más profundo sentido. Hoy Noriega está encarcelado. Los muertos todavía no han sido contados.
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