Ella nunca había ido al doctor a examinarse, así que no se esperaba esta sorpresa navideña.
La felicidad colmó a la familia. Sin embargo, luego vinieron los temores: ¿cómo sobrevivirán? ¿de qué se alimentarán?
Los Martínez viven en Monte Oscuro, Capira, en una casita de cuatro metros cuadrados aproximadamente (en otras palabras, mínima). No tienen agua potable y cuando le entregaron a las niñas no tenían ni donde dormir ellos (las camas son un lujo). Agarraron unas sábanas viejas, les amarraron unas sogas, le pusieron un palo en el medio y así improvisaron unas hamacas para tener a las niñas. En el verano dormían fuera, bajo la luz de las estrellas, porque el calor dentro del mínimo espacio del hogar era insoportable.
Ahora que llegó el invierno... pues duermen en unos corralitos que les fueron donados gracias a la generosidad de varias personas que juntaron el dinero luego de enterarse de su historia.
El terreno es relleno; con una llovizna se inunda. El techo de zinc no está en buenas condiciones; tiene huecos, causando goteras.
La comida es escasa -muy escasa- y para poner las cosas peor, esta semana despidieron al padre de las criaturas (que ganaba 40 dólares a la semana; según nos cuenta, lo despidieron, entre otras cosas, porque a su jefe no le gustó que le dijera a los medios que ganaba menos del salario mínimo).
Edgar trabaja la tierra, que es lo que siempre ha hecho. Sin embargo, no descarta hacer "lo que sea" con tal de alimentar a su familia (está buscando trabajo).
En este último mes han caído donaciones de comida, ropa, artefactos luego que su historia saliera en algunos medios de comunicación. También el Club Rotario de Panamá donó comida, al igual que Exedra Books y amigos de TVN Canal 2 y Telemetro. Pero ellos necesitan algo más.
Esta familia de cuatro niñas menores de tres años necesita una casita, un techo de donde refugiarse de las lluvias y agua potable para no enfermarse.
Necesita que el padre tenga un trabajo estable donde se le pague seguro social para que sus hijas tengan acceso a medicinas.
Necesita lo más básico, lo que muchas veces usted y nosotros damos por garantizado.