El "slogan" de más empleo, más seguridad y cero corrupción que utilizó Martín Torrijos durante su campaña era la idea central sobre la que basaría sus futuras políticas económicas al convertirse en presidente. Concuerdo con esto y lo apoyo, pero para que este estribillo no se quede en sólo eso, es necesario que las decisiones que se tomen sean coherentes con esa idea central. En cuanto a la generación de más empleos, todo indica que las reformas fiscales-tributarias no cumplen con lo deseado por el señor Presidente. ¿Cómo se hará más atractivo el país para los inversionistas locales o extranjeros si las imposiciones tributarias ahuyentarán esas inversiones?
Si lo que se quiere es que empresas ya existentes aumenten sus inversiones y que las nuevas escojan a Panamá como su centro de operación o de producción, entonces lo que debemos hacer es fomentar las pocas ventajas comparativas que posee el país. Como resultado de ese tipo de decisiones, han surgido en el pasado la Zona Libre de Colón, el Centro Financiero y en la actualidad lo que debemos potenciar: las Zonas Procesadoras para la Exportación o Zonas de Comercio Mundial, como se llamarán en el futuro bajo las normas de la OMC. Panamá no sólo compite con países vecinos sino también con el resto del mundo.
Debemos potenciar las ventajas disponibles para motivar esas inversiones. Pero al parecer, para algunos funcionarios el hablar de incentivos suena pecaminoso. La gran realidad es que el "incentivo" por sí mismo no va a hacer rentable una actividad productiva, pero va a hacer más atractivo al país. Si no veamos los casos de Irlanda y China que se han convertido en las fábricas de Europa y Asia respectivamente y de Filipinas con sus Zonas Procesadoras, creando de esa manera miles de empleos y atrayendo inversiones millonarias.
No podemos desmotivar la inversión privada, que es la única fuente capaz de generar los puestos de trabajo, mientras más impuestos haya, menos empresas se crearán y por lo tanto menos empleos se generarán.