Con la llegada de diciembre, y acostumbrados a compartir en familia me encontré ante la difícil situación de que mis padres salieron positivos de COVID-19. Inmediatamente comenzamos la búsqueda con el Ministerio de Salud (Minsa) y la Caja de Seguro Social (CSS) para lograr que recibieran toda la atención de salud requerida desde su casa. Altamente preocupado, comenzamos el tratamiento teniendo en cuenta la edad de ambos como una variable que puede complicar el escenario de quienes padecen esta enfermedad. Ya en tratamiento bajo el programa de atención domiciliaria y supervisión permanente del Minsa y de la CSS, monitoreamos su estado de salud. Sin embargo al pasar los días se fue complicando su estado de salud, y ambos tuvieron que ser trasladados al Hospital Modular, con la asistencia del programa de atención domiciliara.
Hoy me informan que ambos están delicados y que en el caso de mi padre requerirá de ser ingresado a la unidad de cuidados intensivos. Es un dolor indescriptible, el que siento en este momento; no obstante, tengo que dar las gracias a todo el sistema de salud y a la CSS porque no han abandonado a mis padres. A todos los doctores que día a día continúan su lucha para que ningún paciente pierda la vida, a los profesionales de enfermería, a los técnicos, a los administrativos y en general a todo el personal de salud, quisiera darle las gracias por todo lo que hacen para salvar la vida de los panameños, incluyendo mis padres.
No supe cómo transmitir mi agradecimiento, lo único que se me ocurrió fue escribir este artículo de opinión, con la esperanza que sea publicado y que todo el personal de salud y las autoridades lo puedan leer; que sepan que toda la sociedad panameña esta con ustedes, darle las gracias en nombre de los familiares de los más de 47 mil casos, especialmente de los más de 2 mil 100 que se encuentran en sala y los más de 200 que están en cuidados intensivos, como mi padre.
Pedirles que no se rindan, se que son momentos difíciles y que el agotamiento es alto, no perdamos la esperanza que vendrán mejores días.
Al momento de escribir esto, todavía mis padres siguen con vida, no se que pueda pasar mañana, pero sin importar el desenlace, tengo la tranquilidad que todo el personal de salud esta trabajando sin descanso para salvar sus vidas, y de esa misma manera lo están haciendo con todos sus pacientes.
Se que hay muchos errores en el Sistema de Salud, pero no hay imposibles y se que las autoridades están haciendo todo el esfuerzo para resolver las dificultades y obstáculos.
Gracias Infinitas al Sistema de Salud Panameño. No se rindan, estamos con ustedes.
El autor es profesor de la USMA