Cualquiera que le echara un viztaso a la historia de las últimas decadas en la relación de occidente con la Federación Rusa, no se sorprendería de los acontecimientos que se dan en Ucrania. Cuando Vladimir Putin contempla las fronteras de su País con el resto de Europa, lo que ve es una brecha, con la forma de una pizza geografica. Como afirma Tim Marshall en su libro Prisioneros de la Geografía: “la vasta llanura del norte de Europa que va desde Francia a los Urales, solo tiene una anchura de 300 millas, hasta llegar a Rusia, donde esta se prolonga a 2 mil millas”. Recordemos que con el desmembramiento de la antigua Unión Soviética, muchas de las repúblicas que la integraban pasaron a formar parte de la OTAN o del Mercado Europeo. Segun algunas fuentes el Presidente Clinton en ese entonces, habría asegurado a Yeltsin, el líder ruso, que esto no pasaria. Sin embargo, hasta el 2004, casi todas ya formaban parte de alguna de estas dos Organizaciones. Bill Perry, que fuera el Secretario de Defensa de la Administracion Clinton comenta: “en los últimos años mucha de la culpa puede ser señalada a las acciones que Putin a tomado. Pero en los primeros años tengo que decir que Estados Unidos tiene mucha de la culpa”. Cuando el periodista Friedman del New York Times preguntó a George Keenan, el padre de la política de Contención de la Unión Soviética, qué pensaba sobre este hecho, acotó: “creo que es el comienzo de una nueva Guerra Fria, y es un trágico error”. Solo era cuestion de tiempo que en Rusia surgiera un líder nacionalista y autocrático, con nostalgia del poder que antes propagara la Unión Soviética. Putin en numerosas ocasiones ha declarado que su caída es “el mayor desastre geopolítico del siglo”.
Ucrania desde hace mucho recae en la orbita de influencia de Rusia. Este último país, al no contar con puertos de aguas calidas, ansiaba uno. De allí la toma de Crimea en el 2014, que Occidente de mala gana tolero. Para Estados Unidos y sus aliados, las circumstancias políticas y militares se tornan ahora mucho más difíciles. El régimen de Putin ya ha reconocido dos regiones separatistas. Dudo mucho que el “oso ruso” se vaya a contentar con sólo esto. Puede ser que su intención, a mediano plazo, sea la de convertir el resto de Ucrania en un Estado fallido. Como afirmara Winston Churchill sobre la entonces Unión Soviética, “estoy convencido de que lo que ellos más admiran es la fuerza, y a lo que tienen menor respeto es a la debilidad militar”. Y al afirmar Estados Unidos y sus aliados que no intervendrán militarmente en Ucrania….las opciones son casi nulas.
El autor es licenciado en Relaciones Internacionales