La vacuna contra el SARS-CoV-2 elaborada por la empresa Moderna, en colaboración con los científicos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), acaba de recibir la autorización de emergencia por parte de la FDA (diciembre 17).
Debido a la gran similitud con la vacuna de Pfizer-BioNtech, autorizada hace dos semanas, tanto en la plataforma tecnológica utilizada (mRNA), como en los resultados de reactogenicidad y eficacia, ambos productos son bastante equivalentes.
Hay diferencias sutiles en la composición, particularmente en el tipo de modificación que se hacen a algunas letras (nucléosidos) de la molécula genética, en la composición de la cubierta de lípidos que la cobija y en algunas sales que se adicionan como amortiguadores (buffers) para mejorar la estabilidad química.
La vacuna de Pfizer ha sido autorizada para aplicarse en individuos mayores de 16 años, mientras la de Moderna en mayores de 18 años. Ambas vacunas están ya haciendo estudios en el grupo etario de 12 a 17 años. Pfizer informó una eficacia de 95% en la prevención de la Covid sintomático, determinada después de una semana de la segunda dosis, en 44 mil voluntarios.
Moderna reportó una eficacia de 94.1%, medida después de dos semanas de la segunda dosis, en 30 mil voluntarios. La eficacia para enfermedad severa fue de 90% para la vacuna de Pfizer y 100% para la vacuna de Moderna. La eficacia en los adultos mayores de 65 años fue de 94.7% para la vacuna de Pfizer y 86.4% para la vacuna de Moderna. Ninguno de los porcentajes señalados es estadísticamente diferente entre sí, ya que los intervalos de confianza (márgenes de variación) se entrecruzan. En términos de protección, por tanto, son vacunas muy similares.
Ambas requieren dos dosis, separadas por 21 días en caso de Pfizer y de 28 días en caso de Moderna. Cada dosis de la vacuna de Pfizer contiene 30 microgramos (0.3 ml), mientras que la de Moderna contiene 100 microgramos (0.5 ml). Estas vacunas son relativamente más reactogénicas que las vacunas tradicionales que se administran comúnmente en niños y adultos. Las reacciones adversas más frecuentes son dolor en el área de inyección, fatiga, dolor de cabeza, dolor muscular, dolor articular y fiebre baja, usualmente leves a moderadas y que se resuelven espontáneamente en 2 a 3 días.
Estas incomodidades transitorias son más evidentes después de la segunda dosis y en adultos de menor edad (sistema inmune vigoroso) que en los de mayor edad (senescencia inmune). Las reacciones alérgicas menores fueron observadas en menos del 1% de los participantes.
Las alergias severas (anafilaxis) no ocurrieron en los estudios de fase 3, pero después de la autorización se han reportado a la fecha en ocho personas (todas con historia de eventos similares en el pasado) de más de 3 millones ya vacunadas globalmente (incidencia actual: 1 anafilaxis por cada 400 mil inmunizadas). En todos los casos hubo rápida recuperación al tratar con adrenalina.
Ninguna de estas vacunas ha sido estudiada en embarazadas o en madres durante la lactancia, por lo que su uso en estas circunstancias, particularmente en el tercer trimestre de la gestación, se debe basar en los riesgos de contraer Covid en una ciudad determinada. Tampoco hay datos en niños. Todavía no tenemos información sobre la duración de la protección a mediano y largo plazo, sobre la necesidad de reformular la vacuna en el tiempo, sobre la prevención de la infección asintomática o sobre la potencial reducción en la contagiosidad de alguien vacunado que se infecta.
Estas incertidumbres hacen imperativo que todos los vacunados continúen cumpliendo con las medidas de bioseguridad hasta que se alcance la inmunidad colectiva o se compruebe que la inmunización evita el contagio a otros de un vacunado que porte el virus de manera asintomática. La administración de vacunas contra otras infecciones debe realizarse al menos dos semanas antes o después de recibir la vacuna contra el coronavirus.
Ambas vacunas son termolábiles, por lo que requieren transporte y almacenaje a temperaturas de congelación, 60-80 grados centígrados bajo cero para la vacuna de Pfizer y 15-25 grados bajo cero para la vacuna de Moderna. Al descongelarlas, la vacuna de Pfizer debe ser usada en un máximo de 5 días y la de Moderna puede aguantar hasta 30 días. Una vez reconstituidas para inyección, las dos deberán administrarse durante el mismo día, idealmente en menos de 6 horas.
Cada vial de Pfizer da para 5 dosis, mientras que el vial de Moderna da para 10 dosis. Panamá contará con la vacuna de Pfizer en enero o febrero del 2021, ya que el gobierno tramitó la adquisición de 3 millones de dosis en entregas progresivas. Moderna no quiso negociar debido a que todavía no tiene capacidad para producción a gran escala y, como fue subsidiada por la administración estadounidense, debe primero satisfacer la demanda de ese país.
Otras vacunas vienen en camino y seguramente serán aprobadas en los meses venideros.
Aplausos a la ciencia, la mejor aliada para el bienestar de la humanidad. Por enésima vez…