Según datos de la Organización Panamericana de la Salud, en 2020 hubo más de 1.5 millones de casos de Covid-19 entre niños en la región, mientras que, en los primeros nueve meses de este año, ya se han alcanzado más de 1.9 millones de infecciones entre niños. A medida que más adultos reciben sus vacunas contra la Covid-19, los niños que aún no pueden ser vacunados en la mayoría de los países están representando un mayor porcentaje de hospitalizaciones e incluso de muertes por esta enfermedad.
Si bien es cierto que la gravedad de la infección por SARS-CoV-2 es menor en pacientes pediátricos, existen factores asociados a un mayor riesgo de enfermedad grave y muerte en niños: como inmunocompromiso, sobrepeso, obesidad, asma y diabetes. Por ello, algunos países han optado por priorizar la vacunación de niños entre 12 y 17 años que viven con comorbilidades, con el fin de prevenir casos graves y muertes en dicha población.
Otro punto para considerar es el efecto de la vacunación en la transmisión comunitaria. Hay evidencia clara de que los niños pueden transmitir SARS-CoV-2 a sus contactos, por lo que su inclusión en los programas de vacunación puede contribuir a aumentar la inmunidad poblacional y controlar la transmisión de la infección. Las vacunas pueden contribuir, junto con el resto de las medidas preventivas, a reducir los riesgos de las actividades educativas, deportivas y sociales, y disminuir la necesidad de cerrar escuelas ante brotes o aumento de la transmisión comunitaria.
La mayoría de las personas que sobreviven al Covid-19 se recuperan por completo. Sin embargo, algunos sufren de una condición denominada Covid prolongado, que puede durar meses. La afección se describió por primera vez en adultos, pero varios estudios ahora han informado un fenómeno similar en niños que incluye síntomas como dolor de cabeza, fatiga y palpitaciones. La vacunación en niños podría disminuir el riesgo de Covid prolongado en estas edades.
Actualmente, solo la vacuna de Pfizer-BioNTech tiene la autorización por FDA y la OMS de uso de emergencia para prevenir la Covid-19 en niños mayores de 12 años. Luego de analizar la evidencia disponible, determinaron que los beneficios y potenciales de la vacuna superan sus riesgos conocidos y potenciales para la prevención de la Covid-19 en adolescentes mayores de 12 años. Los efectos secundarios más comunes reportados en adolescentes de 12 a 15 años son: dolor en el lugar de la inyección, cansancio, dolor de cabeza, escalofríos, dolor muscular, fiebre y dolor en las articulaciones.
Por último, según datos preliminares, las vacunas de ARNm contra la Covid-19 parecen ser seguras y brindar una protección robusta en niños mayores de 5 años, usando dosis menores que en adultos. Se estima que la vacuna para niños de 5 a 11 años recibirá autorización para uso de emergencia a principios de noviembre. Sin embargo, será importante dar seguimiento estrecho a efectos adversos infrecuentes, generar evidencia respecto a su efectividad en el mundo real y considerar la inclusión de la población pediátrica con comorbilidades en los programas de vacunación prioritaria, en el contexto de la equidad y la protección de los grupos más vulnerables a nivel global. Respecto a la vacunación en menores de 5 años, es probable que esta esté disponible a principios del 2022.
Como hemos podido observar, la evidencia nos muestra que, para los niños, los riesgos son menores que los grandes beneficios de la vacunación contra Covid-19. Si eres padre y tienes dudas sobre la vacunación contra Covid-19 para tus hijos, te invito a conversar con su pediatra. Asimismo, invito a todos los profesionales de la salud a no dar la espalda a quienes tienen dudas, sino más bien a favorecer las conversaciones para aclararlas. Solo trabajando juntos, colaborando y apoyándonos cuando se necesita, lograremos controlar esta pandemia.
La autora es pediatra