A un costado y a menos de un metro de la vivienda de Victoria Molinar, residente de Portobelo, en la provincia de Colón, se encuentra un puente con características de la época colonial y que conduce hacia el histórico fuerte militar de San Jerónimo.
Se trata de una de las tres fortalezas militares más valiosas construidas por los españoles a orillas del mar Caribe, pero tras la expansión de la comunidad quedó atrapada entre las viviendas, aguas servidas y otras actividades humanas que se generan a su alrededor.
Frente a esto, las últimas dos administraciones colocaron en sus agendas propuestas, para reubicar a varias familias que tienen décadas viviendo dentro del conjunto histórico.
Incluso, así lo ha recomendado la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés), para recuperar parte de las estructuras coloniales, que incluyó desde 2012 en su lista de sitios en peligro, ante el mal estado y la desidia.
Molinar, quien también forma parte del Patronato del Festival de la Pollera Congo y Máscaras de Diablo de Portobello, mira hacia el horizonte, limpia el sudor de su frente, respira profundo y dice: “nosotros bailamos congo, pero no somos congos ni tontos”.
La mujer de 49 años, en tono molesto, dice estar al tanto de la intención del Gobierno de reubicarlos en otros corregimientos del distrito de Portobelo, pero lamenta que la información les haya llegado por redes sociales y no por las propias autoridades que impulsan la iniciativa, como el Ministerio de Vivienda y Ordenamientos Territorial (Miviot) y el Ministerio de Cultura.
“Ellos nos quieren sacar de Portobelo para llevarnos a playa La Angosta, María Chiquita o El Cruce, cuando nosotros tenemos toda una vida de estar aquí. Son 60 familias las afectadas y aquí la mayoría no se quiere ir”, puntualizó la dirigente.
De momento, el Miviot informó que identificó tres fincas para reasentar a esta población. El primer terreno está localizado cerca a playa La Angosta, tiene 6.1 hectáreas y un valor de $1.8 millones. El segundo polígono está en María Chiquita, tiene 2.8 hectáreas y cuesta $840 mil. La tercera finca está en el sector El Cruce, tiene una extensión de 6 hectáreas y un valor de $1.8 millones.
Molinar envió un mensaje a las autoridades del Gobierno Central: “aquí en Portobelo hay terrenos. Nuestra cultura también se va a perder con trasladarnos de esta zona y eso tampoco lo están tomando en cuenta con lo que están haciendo”, acotó.
Inicialmente, el Miviot había ubicado fincas dentro del Parque Nacional Portobelo para este reasentamiento, pero el Ministerio de Ambiente les informó que ahí no se podía titular, porque son áreas protegidas.
El Comité
Luego de conocer de su posible reubicación, los lugareños crearon un movimiento denominado Portobelo Progresa, con el fin de unir fuerzas ante futuras reuniones y conversaciones con autoridades sobre viviendas y espacios dónde habitar.
Anabelle Chifundo, una de las dirigentes del movimiento, indicó que no se puede tomar ese tipo de decisiones sin consultar a quiénes serán afectados. “No hay Portobelo sin su gente. No es justo que nos trasladen a otros corregimientos”, dijo.
En palabras de Chifundo, en las reuniones que llevan a cabo las autoridades no hay representación de los moradores. “Mi padre tiene 84 años y nosotros tenemos toda una vida de estar en Portobelo. Para este sábado vamos a tener una gran reuniones en la que abordaremos esta problemática”, aportó.
Según la información dada a conocer por el Miviot, el proyecto de reubicación fue dividido en tres fases. Durante la primera etapa se planea edificar 60 viviendas; posteriormente, 73, y en una última fase, 63 estructuras habitacionales. La inversión —por 196 viviendas— rondaría los $7.6 millones.
Al respecto, Carlos Chavarría, alcalde de Portobelo, manifestó que este proceso de reasentamiento no ha sido llevado de la mejor manera y que las autoridades del Gobierno central deberían reconsiderar su propuesta.
“Si sacas a las personas se pierde la cultura. Se cae el baile congo y otras tradiciones de la comunidad”, manifestó Chavarría, quien opina que sería lamentable que ocurra lo mismo que sucedió en el Casco Antiguo de San Felipe, en la provincia de Panamá, donde la mayoría de su población salió y ahora solo quedan negocios.
A su juicio, se trata de un “error”, pues regiones como Sevilla, en España, fueron restauradas y su población se mantuvo viviendo en la zona. También argumentó que la idiosincrasia del residente de Portobelo es muy distinta a la de otras áreas del país, por lo que es necesario que se conserve.
“Yo soy el alcalde y ni siquiera tengo el listado de las personas que quieren reubicar. Reconozco que los monumentos deben cuidarse con un área de amortiguamiento, pero deben tomar en cuenta a la población”, sostuvo. Además, recordó que hay un gran problema, porque Portobelo se edificó hace siglos, pero cuando se creó el área protegida, en 1976, las viviendas quedaron atrapadas en esa ley. “Ese es otro tema que debemos resolver”, puntualizó.
El dilema
El ministro del Miviot, Rogelio Paredes, aseguró que de momento no hay una decisión en firme, ya que la primera finca para el traslado tuvo algunas objeciones por estar dentro de la reserva.
“Estamos buscando diferentes fórmulas y esto es todo un proceso en el que no hay nada definido en cuanto a la reubicación”, dijo.
Sobre el porqué no han conversado con los residentes, Paredes detalló que aún no lo hacen porque no tienen el sitio final de reasentamiento. “Allí ellos tienen algo de razón, pero no vamos a descansar hasta que esto se resuelva”, concluyó.