El investigador y director del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges), Néstor Sosa, decidió dejar el cargo con logros, pendientes y sinsabores sobre el sistema de salud.
Por un lado, resaltó que junto a su equipo logró que la entidad tuviera el mejor presupuesto en la última década, aunque advirtió que aún es un desafío construir el nuevo Campus Gorgas y que se destinen más recursos a la investigación.
Por otra parte, dijo estar “desilusionado del estado de la atención de la salud en Panamá. Y esto no es una crítica contra un gobierno en particular; es un problema sistémico y profundo [...] Esta desilusión me lleva a buscar nuevos horizontes”.
Tras 12 años en la entidad, Sosa seguirá su carrera en el Hospital de la Universidad de Nuevo México, en Estados Unidos.
‘Los puestos de jerarquía en salud están politizados’
Con 12 años de trabajo en el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges), el investigador, infectólogo y director de la entidad, Néstor Sosa, decidió dejar atrás esa etapa de su vida y emprender nuevos retos en el Hospital de la Universidad de Nuevo México, en Estados Unidos.
Sosa llegó al Gorgas en 2007, después de su participación en la investigación sobre la causa de la intoxicación por el dietilenglicol en la Caja de Seguro Social (CSS).
Su primera asignación fue capacitar y preparar al personal de salud para atender la alerta emitida por la Organización Mundial de la Salud sobre la pandemia de influenza.
Posteriormente, en 2009, el exdirector del Gorgas y actual secretario nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, Jorge Motta, lo invitó a ser subdirector. Cinco años después, ganó el concurso para ser director de la entidad, cargo que ocupó hasta el pasado 28 de mayo.
Sosa brindó una entrevista a este medio, en la que contó sobre los logros y retos del Gorgas. De igual modo, manifestó su desilusión por el estado de la atención de la salud en Panamá, la excesiva politización de los puestos de jerarquía en el sistema, así como el desconocimiento de los beneficios que aporta la inversión en ciencia, investigación e innovación en un país.
¿Qué logros puede destacar de su administración?
Junto al equipo de trabajo, logramos construir y aumentar el renombre nacional e internacional del Gorgas, permitiéndonos obtener fondos para emprender múltiples proyectos de investigación. Además, una conquista importante de la institución fue el aumento del presupuesto general, de 5 millones de dólares a 50 millones de dólares este año, lo cual guarda relación con la construcción del nuevo Campus Gorgas. Otro avance es que hemos incursionado en la investigación de enfermedades no transmisibles, como el cáncer, padecimientos cardiovasculares, uso de células madre y también aspectos del funcionamiento de salud y la economía. Incluso, logramos crear escala salarial e incentivos para los administrativos y científicos para combatir la llamada “fuga de cerebros”.
¿Cuáles son los desafíos del Gorgas para los próximos cinco años?
Pienso que lo más importante es la renovación de la infraestructura. El Gorgas necesita una nueva sede, pues solo así podrá continuar su labor investigativa y de apoyo al Ministerio de Salud y otras instituciones del país. Lo otro es que se debe continuar con los procesos de acreditación y gestión de calidad que ha empezado el Laboratorio Central en Salud Pública. Se debe seguir su modernización y reestructuración para responder a las necesidades del país, como la vigilancia epidemiológica, pero con nueva tecnología.
¿En qué estatus quedó el proyecto para la construcción del nuevo Campus Gorgas?
Se tienen ya los planos y los fondos para iniciar la construcción. Estoy seguro de que se construirá. No será fácil. Casi ningún proyecto de este tipo es simple, pero el director encargado, Juan Miguel Pascale, y los demás científicos y técnicos del Gorgas, seguirán la pista a este proyecto y no van a descansar hasta que sea finalizado.
¿Hace falta más apoyo por parte del Estado a la ciencia?
Formación
Sí. Los países que han logrado mayor desarrollo, por lo general, destinan a la investigación una proporción más cercana al 0.7% del producto interno bruto. En algunos casos, se invierten proporciones mayores, pero en Panamá es de menos de 0.2%. El problema radica en que la inversión pública en ciencia no tiene el lustre y la fanfarria de la inversión en actividades como las cumbres de presidentes o los juegos deportivos. Sin embargo, invertir en ciencia tiene un impacto más duradero y rinde beneficios mayores.
¿A qué atribuye que los gobiernos no impulsen el desarrollo científico y tecnológico?
Por desconocimiento del beneficio que aporta la inversión en ciencia, investigación e innovación para un país. Y, como mencioné, a veces es más visible hacer eventos u obras, como una parada de bus o mejorar una carretera, que invertir en un proyecto científico que mejore procesos o ayude a tomar decisiones.
¿Qué recuerdos buenos y malos se lleva?
Sin duda, el Gorgas ha sido el mejor trabajo de mi vida; poder ayudar a tantas personas a la vez a través de la investigación. Me llevo el haber trabajado con tantas personas brillantes de Panamá y el extranjero. Ver crecer a los científicos jóvenes, que conocí recién graduados y ahora son premiados nacional e internacionalmente, es una satisfacción.
Lo peor fue tener que ir a sustentar presupuesto o presentar un informe de gestión a la Asamblea Nacional, ya que con frecuencia algunos diputados no prestaban atención, pues estaban revisando sus teléfonos celulares o hablando en voz alta por teléfono. Era realmente incómodo. También fue difícil manejar la burocracia estatal. Hubo un par de investigaciones que perdimos por la demora de las aprobaciones, permisos, refrendos y requisitos en las diversas entidades del Estado. En más de una ocasión tuve que disculparme con entidades internacionales que nos ofrecían los fondos, pero no podían ser utilizados por algún obstáculo en nuestra legislación o reglamento.
¿Qué lo motivó a migrar a Estados Unidos?
Bueno, mi gestión en el Gorgas culminaba en agosto de 2020, por lo que empecé a analizar opciones de trabajo que fueran atractivas, y por casualidad surgió esta posición en Nuevo México, Estados Unidos. En este centro médico académico y de investigación podré volver a practicar mi especialidad de enfermedades infecciosas a tiempo completo, hacer investigación clínica y dar clases a estudiantes y doctores.
¿Esa es la razón real ?
Para ser sincero, me voy porque estoy desilusionado del estado de atención de salud en Panamá. Y esto no es una crítica contra un gobierno en particular. Es un problema sistémico y profundo. Son tantas las situaciones, que no es fácil mencionarlas todas. Esta desilusión me lleva a buscar nuevos horizontes.
Hay una excesiva politización de los puestos de jerarquía en el sistema de salud. Esto hace que en la mayoría de los casos manden los allegados al partido gobernante y no necesariamente a los más capacitados. Además, la casi total eliminación de los concursos de jefatura y direcciones por mérito en los hospitales y centros de salud contribuye también a una disminución en la calidad y a la falta de excelencia administrativa y gerencial.
En la atención de salud hay un distanciamiento de la calidad, de la ética de trabajo y la dedicación de los trabajadores. No me entusiasma volver a trabajar donde la percepción es que la corrupción permea en los procesos de adquisición de bienes, medicinas y construcción de hospitales. Donde ciertos grupos de interés que venden medicinas, equipos médicos e insumos manipulan o atrasan los procesos de compra para su propio beneficio, o sobornan a los funcionarios para obtener preferencias en las licitaciones.
Sosa concluyó con varias preguntas: ¿a quién le gusta trabajar en un sistema con estas largas listas de espera para cirugía o citas médicas?, ¿donde los cuartos de urgencia están abarrotados y desabastecidos?, ¿donde un paciente con un tumor maligno tiene que esperar tres o seis meses por una resonancia, una cirugía o un tratamiento?
En fin, un sistema en el que el funcionario está desmoralizado, el paciente defraudado y en el que no parece haber una salida, dijo.