Se acaba el mes de abril y se asoman las primeras lluvias de la temporada.
Ramón Pérez, con seis décadas de moler caña en un trapiche para hacer miel, se prepara para la última cosecha del año, ya que la temporada seca es la ideal para esta actividad.
En sus manos se observa el paso de los años y el resultado del trabajo fuerte. “Por poco y pierdo la mano”, exclama mientras revuelve el guarapo sobre una gigantesca paila montada sobre un horno de barro.
El trabajo de la llamada molienda empieza en la madrugada con el corte y transporte de la caña. Luego se ata un caballo a un madero gigante –conocido como mijarra– que mueve los engranajes del trapiche. Esta es una de las actividades principales de la familia Pérez, de La Colorada de Los Santos.
José Pérez, uno de los hijos de Ramón, explica mientras dirige la molienda que exprimir la caña puede tomar hasta cuatro horas. De allí extraerá el guarapo del día para después cocerlo y sacar la materia prima para la elaboración de productos derivados de este maravilloso dulce.