Miles de manifestantes inundaron ayer la capital estadounidense para participar en una marcha contra el racismo prevista desde hace meses pero atizada por un nuevo caso de violencia policial contra un ciudadano afroamericano, en Wisconsin, que reavivó la indignación en todo el país.
Los manifestantes colmaron el National Mall de Washington como parte de una marcha en conmemoración del histórico discurso “Tengo un sueño”, de 1963, de Martin Luther King Jr., líder de los derechos civiles.
La manifestación se ha denominado “Quítanos la rodilla de encima”, en referencia a George Floyd, un estadounidense que murió en mayo asfixiado por un oficial blanco en Minneapolis, lo que provocó los mayores disturbios en décadas.
Las protestas del movimiento contra el racismo en Estados Unidos habían amainado, pero la indignación se reavivó el domingo cuando Jacob Blake recibió varios tiros, que probablemente lo dejen paralítico, cuando la policía intentó arrestarlo en la ciudad de Kenosha, en el estado de Wisconsin.
Familiares de Floyd, Blake y Breonna Taylor, una afrodescendiente de 26 años que murió en su apartamento por disparos de la policía, participaron como oradores, visiblemente emocionados, ante un mar de personas que coreaba los nombres de las víctimas una y otra vez.