Nuevas investigaciones brindan detalles de las vacunas de Pfizer/BioNTech y AstraZeneca/Universidad de Oxford —ambas de aplicación en Panamá—, no solo en cuanto a su efectividad para contrarrestar la Covid-19, enfermedad generada por el virus SARS-CoV-2, sino también en disminuir la transmisión.
Un estudio realizado por el Public Health England precisó que las personas que se infectaron con el nuevo coronavirus tres semanas después de recibir una dosis de la vacuna de Pfizer/BioNTech o AstraZeneca/Universidad de Oxford, tenían entre un 38% y un 49% menos de probabilidades de transmitirlo a los contactos con los que conviven en el hogar, en comparación con aquellos que no estaban vacunados.
Además, planteó que ambas inmunizaciones reducen el riesgo de que una persona vacunada desarrolle una infección, entre un 60% y un 65%, cuatro semanas después de recibir una dosis de cualquiera de las vacunas.
Esto último coincide con lo planteado semanas atrás por epidemiólogos de la Escuela de Salud Pública de Harvard, en Estados Unidos, quienes en un estudio manifestaron que una dosis de vacuna reduce el potencial de transmisión en al menos un 61%”.
En el caso del Public Health England, los científicos evaluaron 24 mil hogares que contenían más de 57 mil contactos de personas que recibieron la vacuna de AstraZeneca o Pfizer y los compararon con alrededor de un millón de contactos de casos no vacunados.
En conclusión, el estudio señala que las vacunas, además de proteger contra el virus, pueden evitar el riesgo de una alta transmisibilidad.
Para Eduardo Ortega, parte del comité asesor del Gobierno en el tema de vacunas, una de las funciones principales de las vacunas es disminuir la carga viral, y en consecuencia eso también reducirá la transmisión.
En palabras del científico que analizó el estudio, esta investigación tomó en cuenta a trabajadores de la salud en Reino Unido, un grupo de profesionales que se encuentra bastante expuesto al virus por la naturaleza de sus funciones.
“Aquí se demostró que las vacunas disminuyen la transmisión”, puntualizó Ortega, quien agregó que organismos como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), también vienen llevando a cabo estudios sobre este mismo tema.
Valor agregado
Otro de los especialistas que tuvo acceso al informe fue el pediatra infectólogo Javier Nieto, quien expresó que el primer objetivo de toda vacuna es contrarrestar la gravedad de la enfermedad que genera el virus, y que puede llevar a hospitalizaciones y muertes.
“Para mí, el valor agregado de una vacuna es reducir la transmisión, como ocurre en este caso”, aportó.
Nieto reiteró que al igual que sucede con la vacuna contra la influenza, la del Covid-19 fue creada para impedir muertes y hospitalizaciones, pero cuando además se demuestra que puede disminuir la transmisibilidad quiere decir que vamos por el camino correcto.
“Ya sabemos que la vacuna puede reducir entre un 80% y 100% la enfermedad grave y riesgo de muerte, pero a mí me parece fabuloso que además de la infección se puede reducir la transmisibilidad debido a que eso tiene alto impacto para lograr la inmunidad de rebaño”, dijo.
Recordó que también está demostrado que una persona puede infectarse de forma leve, aún estando vacunado contra el virus.