En ese momento entré yo en estrés, ya que mis hijos de un año andan siempre sin zapatos (y las pocas veces que les pongo zapatos, se los quitan).
Entre todas las madres allí reunidas (éramos como seis) comenzamos a bombardear al dependiente con preguntas, y él no nos supo contestar ninguna... solo nos decía que X marca era buenísima (y el precio altísimo, por cierto) y que todo el mundo la compraba.
Para despejar dudas, comparto con usted nuestras preguntas, respondidas por expertos en el tema.
-¿Cuándo deben los niños utilizar sus primeros zapatos?
Cuando ya caminen, asegura Fulvia Merel, pediatra con subespecialización en medicina del deporte.
Ella dice que, mientras están en etapa de cuna, los pies se deben proteger con medias o calcetines de algodón, nada más. No necesitan zapatos.
El ortopeda Ricardo Mosquera concuerda. "En los primeros meses de vida el uso del calzado no es indispensable, ya que el sentir las cosas representa los primeros procesos de la propiocepción (sentir las cosas sin verlas con la piel de los pies)".
- ¿Y luego que caminen?
Es cuestión de buscar el zapato correcto, tomando en cuenta que el pie tiene 28 huesos, 33 articulaciones y más de 100 tendones, músculos y ligamentos perfectamente bien acomodados.
¿Qué buscar? Ambos doctores aconsejan zapatos con el ancho y largo adecuados, de contextura suave por dentro, con arco para una buena formación del puente y que los dedos no toquen la parte delantera.
Según Merel, el niño cuando da sus primeros pasos lo que busca es mantener el equilibrio (por eso lo hace con las piernas abiertas); tomando eso en cuenta se busca el calzado.
-¿Qué pasa si el zapato no es el adecuado?
Merel opina que se puede deformar en forma permanente las articulaciones de los dedos de los pies, "y serían unos pies horribles para siempre".
Además, se aumenta la probabilidad del hallux valgus (juanete) si se utilizan zapatos con puntitas y apretados en los deditos.
Ahora, si el zapato molesta o duele, "intentarían quitárselos", opina Merel. En ese caso hay que buscar unos más cómodos, suaves y grandes. "Cuando el niño siente molestia es porque la molestia es grande, ya que las terminaciones nerviosas de sus pies no han madurado aun en su totalidad, por lo cual no siente con la intensidad de los niños grandes o adultos", según la pediatra.
- ¿Y si andan descalzos?
"Los niños (que crecen) en la pobreza no usan zapatos y evolucionan sin ninguna patología, solo los callos en la planta de los pies. Por lo tanto, no representa riesgo no usar zapatos", afirma Mosquera.