Las investigaciones modernas en el campo de la medicina confirman que el aroma de la piel, el aliento y las secreciones de una persona pueden dar indicios de algunas enfermedades.
Por ejemplo, según los expertos, el aliento de diabéticos a veces huele a manzanas podridas, y la piel de los pacientes con tifoidea, a pan en el horno. Los avances en ingeniería y tecnología están en vías de convertir el diagnóstico basado en el olor, en una realidad.