Un estudio de embarazos en Estados Unidos encontró una incidencia moderadamente mayor de abortos espontáneos entre 2010 y 2012 en mujeres que se vacunaron en años consecutivos contra la influenza con vacunas que incluyeron protección contra la gripe porcina.
Expertos en vacunación dicen que los resultados podrían reflejar la edad más avanzada y otros riesgos en esas mujeres, y no efectos de las vacunas. Según funcionarios de salud, no hay razón para cambiar la recomendación federal de que todas las embarazadas se vacunen contra la influenza.
Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) alertaron al Congreso Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos sobre el estudio, y dijeron que le ayudarán a prepararse para una ola potencial de preocupaciones entre embarazadas. “Yo quiero que los CDC y los estudiosos sigan investigando el asunto”, dijo Laura Riley, una obstetra residente en Boston que encabeza un comité sobre inmunización materna. “Pero como defensora de las mujeres embarazadas, lo que espero no suceda es que la gente se atemorice y deje de vacunarse”.
Estudios previos han concluido que las vacunas son inocuas en el embarazo, pero ha habido poco estudio sobre su impacto en los primeros tres meses.
La influenza y sus efectos matan a miles en EU cada año. Cuando una nueva variante de “gripe de cerdo” emergió en 2009, mató a 56 embarazadas.
Los autores del nuevo estudio hallaron una gran diferencia entre mujeres con abortos espontáneos en los 28 días después de recibir una vacuna con protección contra esa variante, pero solo si las mujeres se habían vacunado contra la influenza también el año previo.
Diecisiete de los 485 abortos espontáneos estudiados involucraron a mujeres cuyas vacunaciones siguieron ese patrón. Solo cuatro de 485 embarazos saludables comparables incluyeron a mujeres vacunadas.
El primer grupo tenía más mujeres con mayores riesgos de aborto espontáneo (edad avanzada, fumadoras y diabéticas). Los autores trataron de ajustar los resultados para compensar por esas diferencias, pero algunos estudiosos dicen que no lo lograron. Otros no piensan que una vacuna producida con virus de influenza inactivo pueda desatar una reacción inmunológica suficientemente fuerte para provocar un aborto.
El doctor Gregory Poland, director de la revista Vaccine, dijo que se trata de un estudio bien diseñado que generaba una interrogante que no debería ser ignorada. Pedo él no piensa que las vacunas causaron los abortos.