Para el compositor y cantante español José Luis Perales no existe mejor antídoto para atenuar las heridas del cuerpo y del corazón que la música.
“Yo creo que la música, desde luego, sana muchos dolores del alma”, afirma en una entrevista telefónica brindada a este diario como antesala al concierto que brindará en Panamá, esta noche, en el teatro Anayansi del centro de convenciones Atlapa.
Luego de cuatro años de ausencia, el barítono de balada romántica visitará el istmo como parte de su gira musical “Calma”, que lleva el nombre de su más reciente material discográfico.
“Prácticamente les cantaré unas cuantas canciones de este trabajo en el concierto, aparte de las canciones que vosotros queréis escuchar”.
El músico de 72 años, nacido en la ciudad de Castejón, un pequeño pueblo de la provincia española de Cuenca, considera la música como un aliciente por excelencia.
Ello lo comprobó por sí mismo el año pasado al cantar —como parte de una sorpresa— su tema Y cómo es él a Isabel, una paciente de cáncer que es una gran admiradora suya.
En el acto, que fue grabado con una cámara secreta para un programa del canal de televisión española Antena 3, se aprecia a Perales haciéndose pasar por un compañero de cuarto de la señora, quien entra con la cara vendada por haber sufrido supuestas quemaduras.
A medida que avanza la canción, Perales comienza a quitarse las vendas del rostro para que la paciente lo reconozca no solo por su voz.
“¿Y cómo es él? ¿En qué lugar se enamoró de ti? ¿De dónde es? ¿A qué dedica el tiempo el libre? Pregúntale...”, le cantaba mientras se quitaba las mallas de la cara.
La paciente, visiblemente emocionada, recibió un abrazo del cantante y exclamó, con lágrimas en los ojos, que ya podía morir en paz.
“Por encima de todo, de todos los males, y de todos los hospitales, y de los malos momentos, con todo eso puede [vencer] la música”, le contestó el artista a Isabel, mientras le acariciaba el cabello.
Perales comentó en la entrevista que disfrutó de esta experiencia, ya que con ella comprobó por sí mismo que “la música hace un papel importantísimo en el ánimo y en la salud, incluso, de determinados enfermos”.
Por esto, apuesta para que en los hospitales, en lugar de escucharse los ruidos propios de los equipos hospitalarios, se escuchen guitarras. “... Que hubiera voces preciosas cantando al oído del enfermo: eso sería maravilloso. Estoy convencido de que apaciguaría mucho el mal de mucha gente, incluso, a lo mejor, la curaría”.