La propuesta “Identidad itinerante”, que presentan desde hoy 12 de octubre en el Museo de Arte Religioso Colonial los artistas panameños Aristides Ureña Ramos, Rafael Navarro, Susana González-Revilla y Manuel Gordón, le recuerdan al público que ciertas dolorosas costumbres siempre han estado en la mente y en el accionar de un segmento de la absurda especie humana como la definió Francisco Umbral.
En algunas áreas de América Latina poco ha cambiado hoy el trato que recibe la comunidad originaria en relación a lo que sus antepasados sufrieron a partir del 12 de octubre de 1492.
“Identidad itinerante” arranca hoy a las 4:00 p.m. y se quedará por espacio de un mes en el Museo de Arte Religioso, ubicado en el corregimiento de San Felipe. La entrada es libre.
Este evento contó con el apoyo del Ministerio de Cultura a través de la Dirección Nacional de las Artes, la Oficina del Casco Antiguo y la Coordinación Nacional de Museos.
Razones
Para Aristides Ureña Ramos estar en compañía de sus colegas en “Identidad itinerante” es poner sobre el tapete “lo que ‘entendemos’ como el descubrimiento de América, ó Día De La Raza”.
“También sirve para entender nuestro pasado y entrar en la dinámica de una conciencia crítica, la cual nos ayude a entender nuestros errores. Ese dramático acontecimiento integra los ‘violentos momentos’ que han construido nuestra actual idiosincrasia”, opina este docente, pintor y muralista.
Rafael Navarro, con más de 30 años de experiencia en producción de cine, teatro y televisión, forma parte de esta colectiva porque quiere que el espectador tome conciencia, a través de las instalaciones artísticas, sobre los distintos significados que tiene el 12 de octubre de 1492 para América Latina.
Lo de Navarro es protestar porque piensa que el 12 de octubre de 1492 comenzó “el genocidio más grande de la humanidad. Fueron 90 millones de nuestros originarios y otros sufrieron el abuso, la violación, el robo y el asesinato. Es tiempo de decir: ‘Basta”.
A la artista multidisciplinaria Susana González-Revilla le entusiasma participar en este proyecto porque su anhelo “es conectar con un público más asequible y deseoso de utilizar espacios no convencionales para abrir diálogos y propuestas de nueva consciencia. Utilizo materiales ultra cotidianos y descartados para descontextualizarlos y transformarlos en objetos ‘preciosos’ de oro y plata que buscan aludir a los valores despojados durante los eventos que se dieron en aquel 1492 y que hasta la fecha parecen replicarse, una y otra vez”.
Ella aspira a abrir un puente de diálogo para no olvidar que desde ese momento histórico los habitantes de Latinoamérica fueron “despojados de sus riquezas, de su autoestima y de su valor humano; abusos y maltratos que se dieron y se siguen dando. Rescatar la riqueza del oro podrá ser inconcebible a estas alturas, pero el anhelo de rescatar el valor humano y la autoestima del pueblo colonizado no solo es importante, sino urgente”.
Manuel Gordón, productor audiovisual, plantea que el Museo de Arte Religioso Colonial “es un escenario ideal para conversar acerca de lo ocurrido a partir del 12 de octubre de 1492, cuando dos mundos que crecían en paralelo, sin saber uno del otro, se encontraron. La conquista se esparció como un incendio fuera de control cobrando millones de vidas y acabando con culturas completas”.
De allí, agrega Gordón, que en un mismo territorio se llevó a cabo una “fusión de identidades y culturas de la cual los residentes del presente somos el resultado. Somos los nietos de este conflicto entre la violencia y la resistencia. La imposición por la fuerza de un pensamiento y la adaptación para sobrevivir”.