Uno de los grandes errores de juventud es creer que todo pasa por primera vez. Que sentimientos como el sufrimiento, soledad, incomprensión, amistad o amor son personales y nadie entendería cómo se sienten puesto que jamás otra persona los ha experimentado igual.
Esto, sumado a la percepción que ha medida que se retrocede en los años las personas eran distintas, sumisas, casi robóticas, hacen que gran parte de los jóvenes sientan que, en el caso específico de la literatura, los clásicos son aburridos porque pertenecen a épocas sin conexión con la actual, a personas “sin gracia”, que no tendrían nada en común con el lector moderno.
Entonces ¿cómo hacer que un joven se interese por leer y conocer a un clásico de la literatura? La nueva plataforma de video digital Apple TV parece haber dado con la respuesta. Su serie Dickinson, estrenada este mes, recrea la vida de la poetisa norteamericana Emily Dickinson (1830 - 1886), y lo hace jugando con la modernidad y familiaridad de nuestros días, mezclados con el contexto de los años de 1800.
La Emily que retrata Alena Smith (creadora de la serie) es una adolescente con leves toques de rebeldía, que en ocasiones su corazón parece dominarla, que lucha por ser escuchada y sobre todo que busca su lugar en el mundo.
La imaginación de esta poeta norteamericana parece rayar en la locura, con alucinaciones propias de una enfermedad mental, pero no son más que una puerta de escape para emociones que solo parece poder expresar a través de la escritura.
Con un reparto en su mayoría joven - que incluye a la nominada al Oscar, Hailee Steinfeld (True Grit - 2010) en el papel de Emily - Dickinson recuerda que la adolescencia no se rige por fechas, idiomas, sociedad o cultura, sino por sentimientos. Es una serie que entrelaza la comedia y drama, porque, como es bien conocido, todo adolescente vive a base del drama.
Los vestidos, costumbres y la sociedad de la época se mezclan con un soundtrack moderno que incluye desde música alternativa, dance, rap, electrónica y pop.
Y es que la serie busca, y logra, crear un puente de conexión entre los que fueron, con los que están. Jóvenes que aprovechan la ausencia de sus padres para hacer fiestas en casa, que exploran su sexualidad, que se sienten solos, incomprendidos y están temerosos de cada paso que dan hacia la adultez.
Si bien esta serie de 10 episodios, de aproximadamente 30 minutos cada uno, no calca la vida de la artista, que en vida solo publicó un par de sus trabajos, si es una motivación para conocer su obra.
Desde el primer episodio crea curiosidad por descubrir o redescubrir la vida y sentimientos de esta artista cuya pluma aún mantiene vivo el fuego de su corazón.