Destrozaron millones de corazones cuando se separaron a principios de 1970, pero medio siglo después los Beatles conservan intacta su popularidad y siguen reinando en la música pop.
El 10 de abril de aquel año, día no oficial de la ruptura, Paul McCartney anunciaba indirectamente que los “Fab Four” no volverían a grabar juntos.
La separación no se anunció oficialmente, sino que se dejó caer. En una entrevista publicada aquel fatídico día de abril, poco antes de la aparición del primer álbum de McCartney en solitario, este contestaba simplemente “no” a la pregunta de si veía una reanudación de su trabajo con el no menos legendario John Lennon.
“McCartney rompe con los Beatles”, titulaba el New York Times. Posteriormente, la disolución de sus lazos empresariales ante un tribunal británico sellaba definitivamente la separación.
Millones de fans quedaron destrozados, recuerda Philip Norman, autor de la biografía oficial de McCartney publicada en 2016.
Las tensiones, sobre todo entre Lennon y McCartney, acabaron destruyendo a la banda.
Cuando McCartney dejó caer la separación, llevaban cuatro años sin dar un concierto. Starr y Harrison ya habían sacado discos en solitario, Lennon y su mujer –la japonesa Yoko Ono– ya había formado Plastic Ono Band.
Por su parte, McCartney formó Wings con su esposa Linda a finales de 1971.
Lennon y Ono pasaron a centrarse cada vez más en el activismo pacifista.
A mediados de los años 1970 estuvieron a punto de volver a juntarse, pero chocaron con problemas de derechos irresolubles, según Norman.
Y entonces, en 1980, ocurrió la tragedia. Lennon fue asesinado frente a su casa en Nueva York por un quídam que buscaba hacerse famoso.