Según el último censo, en el año 2023 Panamá tiene una población de 4.2 millones de personas, de las cuales el 45% es cotizante de la Caja de Seguro Social (CSS). A este porcentaje se agrega al menos un 28%-30% de beneficiarios o dependientes, por lo que la cobertura de la población es de aproximadamente un 74%-75%. A pesar de todos los procesos de compensación de costos, la realidad es que el Estado releva la responsabilidad de la atención a la CSS, y asume a medias la cobertura de la población no asegurada. Aparte del fallido modelo terapéutico sobre el preventivo, la gestión en salud es desigual, poco eficiente y de cuestionada calidad.
La reciente crisis sanitaria sin precedentes generada por la covid-19, al igual que otras ocurridas con anterioridad, hace necesario plantear un modelo de gestión administrativamente ágil, eficiente, y universal, de contexto preventivo e integral. Este modelo parte por la derogación del Decreto de Gabinete 1 del 15 de enero de 1969, que crea el Ministerio de Salud de Panamá, así como de la Ley 23 del 21 de marzo de 1941, que funda la CSS, dando paso a la Autoridad Nacional de Salud, bajo un modelo de gestión ágil y eficiente, parecido (inclusive extrapolado) al de la Autoridad del Canal de Panamá, que incluya el componente de promoción, prevención y atención de la población.
Esta entidad sería financiada a través de los tributos de los asalariados, de los ingresos obtenidos del Canal, así como de los aportes generados por investigación, tecnología e innovación. La autoridad se reservaría el derecho de prescindir, así como de considerar el recurso humano de acuerdo con sus capacidades y habilidades. Esta contratación se haría a través del análisis de la hoja de vida de los candidatos, y seleccionados bajo un precepto de meritocracia.
Sería una entidad fundamentada en preservar la salud de la población en ejes prioritarios como el crecimiento y desarrollo, la promoción de estilos de vida saludable (dieta saludable, ejercicio, higiene mental), enfoque en el envejecimiento (hay un incremento del 6.5% de las personas de más de 65 años de edad, según censo de 2023 vs. de 2010), enfermedades cardiovasculares (prevención de infartos y enfermedad cerebrovascular), enfermedades crónico degenerativas (enfoque en Alzheimer y demencia) y cáncer, a través de equipos multidisciplinarios, liderados por médicos familiares o de cabecera, y dirigida por una persona experta en gestión administrativa, no necesariamente del área de las ciencias de la salud.
La actual red de centros de salud y policlínicas, así como la red hospitalaria, quedaría adscrita a esta nueva entidad, eliminándose feudos y territorialismos entre instituciones, y asignando una cartera de servicios de acuerdo con las fortalezas y debilidades de cada instalación, indistintamente de su origen administrativo. La ANS excluirá el manejo de jubilaciones y pensiones, que deberán ser adscritas a fideicomisos o fondos de inversión de otra entidad por ser definida. La ANS podría formar parte de una hoja de ruta ya iniciada de integración y compensación de servicios de salud.
Es una propuesta disruptiva, de compleja implementación, que deberá responder a una clara voluntad política para su ejecución. Tenemos enormes retos en salud y educación. Perpetuar lo que tenemos es hacernos cómplices de un modelo de gestión que tiene serías falencias y que no responde a la necesidad real de la población. Trascender implica dimensionar el desarrollo en función de modelos administrativos ágiles y eficientes. Panamá es un país que por su privilegiada posición geográfica merece convertirse en un referente de experiencias exitosas. Dejar de ser parte del problema y generar soluciones debe ser el norte. La población se lo merece.
El autor es médico