Cuando estamos enfermos, no dudamos en cumplir con el tratamiento indicado por nuestro médico
de cabecera, o por nuestro amigo que tuvo síntomas similares hace unos días, o lo que leímos en un blog escrito por un gurú de la medicina natural o alternativa; aunque eso signifique tomar medicinas que no tengan el mejor sabor, nos causen malestar gastrointestinal o incluso tengamos que interrumpir nuestro descanso para “hacerlo al pie de la letra”, pero todos esos sacrificios valen la pena para volver a estar saludables.
El Ministerio de Salud (Minsa) informó que, desde diciembre de 2018 y hasta fines de febrero de 2019, se detectaron 95 casos de tosferina y 11 defunciones por esta enfermedad en la comarca Ngäbe Buglé; además de 11 casos en otras provincias: Panamá metro (siete), Panamá este (dos) y Coclé (dos), dos de los cuales han fallecido (uno en Panamá metro y otro en Coclé).
La tosferina es una enfermedad de las vías respiratorias, también conocida como tos convulsa o Pertussis. Es causada por un tipo de bacteria llamada Bordetella pertussis y se caracteriza por ser muy contagiosa. La B. pertussis se transmite principalmente de persona a persona a través de gotitas respiratorias en aerosol generadas por la tos o el estornudo.
La tosferina clásica se caracteriza por tener tres fases: catarral, paroxística y convaleciente. Durante la fase catarral, las personas infectadas experimentan mocos e inflamación de las fosas nasales, tos leve ocasional y fiebre baja. La fase paroxística se caracteriza por accesos de tos espasmódica, vómitos provocados por la tos y un ruido característico que sigue a los accesos de tos (reprise). Los síntomas mejoran lentamente durante la fase de convalecencia, que generalmente dura de 7 a 10 días, pero puede durar meses. Los factores que afectan la presentación clínica de la tosferina incluyen la edad, el nivel de inmunidad, el historial de vacunación y el uso de antibióticos en forma temprana durante el curso de la enfermedad.
Muchos bebés que contraen la tosferina son infectados por sus hermanos mayores, padres o personas que los cuidan, que probablemente ni siquiera saben que padecen la enfermedad. En los bebés, la tos puede ser mínima o incluso estar ausente, pero es frecuente que presenten apnea, es decir, una pausa en la respiración normal del niño. La tosferina es particularmente peligrosa en recién nacidos; más de la mitad de los bebés menores de 1 año que contraen tosferina deben ser hospitalizados.
La vacunación es el método más importante para el control de la tosferina. La vacuna está incluida en la vacuna hexavalente que deben recibir todos los niños a los 2, 4 y 6 meses; la vacuna tetravalente indicada a los 18 meses y la DPT de los 4 años de edad.
Las vacunas de la tosferina son seguras y eficaces para prevenir la enfermedad, pero no son perfectas. Por lo general, ofrecen niveles altos de protección dentro de los cinco primeros años de recibir la vacuna, pero la protección se va perdiendo con el tiempo, por lo cual es muy importante que todos los adolescentes reciban el refuerzo de vacuna contra esta enfermedad a los 10 años y las mujeres embarazadas la reciban en cada embarazo.
Recuerda protegerte cuando estás sano para evitar enfermarte y enfermar a quienes son muy pequeños para recibir las vacunas. Las vacunas son seguras: ¡No le tengas miedo a las vacunas, tenle miedo a la tosferina!
La autora es pediatra