Si usted es un ciudadano honesto, capaz y ejecutor, le advierto que aspirar a ser director de la CSS es la decisión más desatinada y peligrosa de su vida. Es el peor cargo público que existe en Panamá. Un puesto demandante e ingrato. Por mejores intenciones que tenga, siempre quedará gente inconforme, dispuesta a vengarse. Si intenta modernizar sistemas, desburocratizar procesos, mejorar eficiencia laboral y diezmar actividades clientelistas, habrá que pisar muchos callos. Eso, en una entidad tan politizada y cabildera, provocará acusaciones malintencionadas de toda índole. A usted se le achacará la culpa de todo.
René Luciani fue encarcelado por el escándalo del dietilenglicol, una glicerina adulterada que él no compró y que debió ser analizada al adquirirla. Es, sin duda, la más grande injusticia que se ha cometido en casi 30 años de democracia. Mi hermano ya tiene casi tres años con impedimento de salida del país, pese a que todas las denuncias amañadas se han ido cayendo por falta de fundamento y ausencia de ilegalidad. El personal maleante y holgazán que botó fue luego restituido por la dirección entrante y se confabuló para armar calumnias. Girón, quizás el más nefasto gerente en la historia de la CSS, paralizó todas las importantes obras en marcha y agravó profundamente el abastecimiento de medicamentos. Pero como él no se metió con las mafias internas, ha salido por ahora ileso.
Martiz empezó su gestión arremetiendo contra funcionarios que incumplían labores y desenmascarando algunas de las redes de bribonería institucional. Voces disidentes salieron a desprestigiarlo. Acaba de hacer declaraciones sobre una supuesta defraudación de empresarios, todavía de incierta magnitud, quienes en complicidad con personal administrativo, manipularon el sistema SIPE. Curiosamente, con el sospechoso beneplácito de la junta directiva, la bulla mediática se ha dirigido más hacia la debilidad del sistema tecnológico que hacia la identificación y castigo de los corruptos. Todas las herramientas electrónicas del mundo son potencialmente vulnerables a tramposos. El SIPE ha facilitado la detección de esa enorme evasión de cuotas. ¿Se estarán ocultando los nombres de los delincuentes?
La CSS ha sido habitualmente un botín de los políticos en el poder. Es una institución enorme comandada por una junta directiva inoperante y clientelista, que solo emite sonidos durante las crisis y usualmente para limpiarse con los demás. La única forma de salvar a la CSS de las garras de la ineficiencia y la corrupción es mediante una reforma profunda de su andamiaje operativo. Urge su fraccionamiento en dos áreas distintas, cada una con dirección propia: IVM + Riesgos Profesionales y Enfermedad/Maternidad. La cartera de salud debe responder a un modelo unificado bajo las directrices rectoras del Minsa. Tiene que funcionar con genuina autonomía y despolitización, tanto gubernamental como sindical. Debe poseer capacidad para despedir permanentemente a funcionarios mediocres y aplicar certeza de castigo para los empresarios morosos o los que juegan con los precios de los fármacos e insumos. Hay que convocar un diálogo nacional para evitar la quiebra del programa de pensiones.
De continuar con la parsimonia y la conducta de avestruz, dejando todo para después, la seguridad social se dirigirá sin frenos hacia el colapso total. Para mañana es tarde.
El autor es médico